The
Flying
Luna
Clipper

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que pudo
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The Flying Luna Clipper: el cine chiptune que pudo ser – O Productora Audiovisual

Por Victor
Navarro
Remesal

“No data available”, “Unknown” y “???”: esa es toda la información sobre The Flying Luna Clipper que le saco a Google. Y me lo dice la Laserdisc Database, una de las pocas fuentes que reconoce la existencia de esta ¿película? de 1987 que ahora reaparece en YouTube. Vale, ya me ha intrigado. La ha subido Matt Hawkins, de Attract Mode, quien explica que el disco apareció en una tienda de segunda mano… y nada más. Ahí acaba el hilo. Tampoco hay rastro de Ikko Ono, su director y guionista, ni del resto del equipo. A veces, como nos decía Gerard Casau, hay que aceptar el misterio.

Y qué misterio: The Flying Luna Clipper es un largometraje animado de cincuenta y cinco minutos con frutas mutantes, muñecos de nieve sintientes y bailes en gravedad cero, producido por Sony en Japón y creado exclusivamente con el microordenador de 8 bits MSX. Un bicho raro imposible de ignorar tanto por su producción como por su contenido, un relato entre la honestidad menos pudorosa y el kitsch autoconsciente, pariente olvidado de las locuras de Minoru Kawasaki (Crab Goalkeeper, Executive Koala o Calamari Wrestler) o del primer Toriyama. Con gráficos pixelados y un poco artríticos, The Flying Luna Clipper cuenta la historia de un grupo de “soñadores” formado por verduras, animales y otros bichos que embarca en el vuelo inaugural de un hidroavión (el Flying Luna Clipper titular) a través del Pacífico. Si quieres Japón raro y estrafalario, aquí tienes para rato. Así lo cree Hawkins, quien compartió la pieza admitiendo que aspiraba a convertirla en un pelotazo en Tumblr, “principalmente entre los creadores de GIF, que tendrán mucho material con el que trabajar”. Acepto el reto, Matt: aquí está mi galería de cortes favoritos.

La anomalía de The Flying Luna Clipper es doble por estar hecha con una máquina pensada para videojuegos: podría ser el primer y único caso de cine chiptune. Si la estética musical de NES o Spectrum se emancipó gracias a músicos como Anamanaguchi o Meneo, que entendieron esas plataformas como instrumentos, Luna Clipper nos hace imaginar toda una genealogía de cine creado con Game Boys y MegaDrives, un futuro perdido en el que hubiera sido normal comprar una peli para Super Nintendo o que George Lucas montara sus fantasías digitales con una Neo Geo. Pero eso nunca pasó. Desde Luna Clipper hemos tenido brotes modestos, como algún videoclip (The Name of the Game de Ural 13 Diktators o Move Your Feet de Junior Senior, por ejemplo) o los sketches pixelados de 8-Bit Cinema o Dorkly Bits, pero nada más allá del experimento o la parodia. El cine sigue en el cine, y las consolas son para jugar.

¿Por qué este chipcinema no llegó a existir? Es difícil saberlo. Puede que no tenga sentido como estrategia industrial. O a lo mejor los jugadores no quieren algo que no les deje asumir el mando, mientras que los espectadores rechazan una representación tan limitada y evidente. O quizá ningún cineasta se sentiría cómodo dirigiendo en una Atari. El límite para que el estilo prosperase, en todo caso, parece claro: estética de videojuego sí, pero no demasiado. Y viendo The Flying Luna Clipper tampoco cuesta entenderlo: su código formal puede llegar a ser alienante y además no tiene nada parecido a una trama tradicional. Es fácil imaginarla como el sueño febril de Google Deep Dream, un cine hecho no solo con máquinas sino por máquinas; como si un algoritmo primitivo (a lo mejor Ikko Ono era una inteligencia artificial) hubiera intentado imitar Yellow Submarine. Una marcianada, sí, pero para mí, e intuyo que para muchos, eso es parte de lo que la hace fascinante.

The Flying Luna Clipper merece una segunda vida como galería animada, libre de las costuras narrativas del cine en el que no encajó. Por eso, acepto no solo su misterio sino su anárquica manera de reinventar la tecnología como herramienta creativa, y al verla como colección de GIFs entiendo al fin a la Laserdisc Database: “???”, en efecto; y qué buen “???”.