Los Punsetes
¡VIVA!

por Luis Cerveró

 

 

Algunos vídeos salen de manera fácil y sencilla. Otros cuestan más. ¡Viva! de Los Punsetes, es de los segundos. 

Cuando me llamó Jorge para preguntarme si me apetecía hacerles un vídeo, me hizo mucha ilusión. Habían pasado siete años ya de Tus Amigos, y nos habíamos perdido un poco la pista.

Me enviaron una toma de la canción en directo, grabada con un móvil en un ensayo. Sonaba como el culo. Me pareció que lo más interesante era el contraste entre lo celebrativo y luminoso de la música y la letra tan cáustica y pesimista. Puro punsetismo. Pero esa dualidad se convirtió en un monstruo gigante que no me dejaba dormir por las noches, porque no encontraba la traslación a imágenes que representase visualmente algo parecido, que fuese aparentemente de buen rollo pero que en realidad fuese súper mal rollo. Iban pasando las semanas y podía sentir la presión del grupo: Luis no nos dice nada. Sobre esta presión silenciosa no se ha escrito lo suficiente.

Cuando la cuerda ya estaba bastante tensa, me fui un día con mi mujer a Ikea. Fuimos a desayunar a la cafetería. Creo que es la primera vez en mi vida que lo he hecho. Es de lo más cercano a la representación neoliberal del infierno que puedes alcanzar a conocer en vida. Nos sentamos en un sofá que claramente son la versión Ikea de los sofás de Starbucks. Es decir: vamos a plagiar el infierno, a ver si lo podemos hacer todavía peor. Y allí, después de pensar un rato como El Bosco habría pintado la cafetería de Ikea, me asaltó la imagen de un payaso.

Llevo tiempo pensando en la magia de cómo las ideas te atacan sin avisar, un poco como el leopardo de 2001: Una Odisea en el Espacio. O sea, tu eres un mono, así, haciendo cualquier cosa a tu rollo, y de repente… ¡zasca! Como un chute de ayahuasca por la nariz, de esos que el chamán te sopla por una caña de bambú y te estalla directamente en las paredes del cerebro: ¡Bang! UN PAYASO.

Otra cosa es la cara que se te debe poner cuando una idea así te ataca. Has estado esperando semanas la iluminación. Y de repente te llega como un bofetón. Y en ese momento pierdes totalmente la conciencia de tu propia existencia y debes poner una cara de lelo de flipar. Te dedicas plenamente a saborear el triunfo, la llegada de una idea que te convence, que tiene sentido: claro, un payaso. Qué fácil parece ahora. Algo que debería dar buen rollo, pero da mal rollo. La respuesta está clarísima. Soy gilipollas. Menos mal que existen los leopardos que saltan sobre nosotros para gritarnos a la cara: un payaso, gilipollas, ¡¡un payaso!!

Bien, pues ese día, en Ikea, se me ocurrió que Los Punsetes debían ser payasos, y que además quedaría genial vestirles y maquillarles de payaso. Esa misma tarde les escribí y a todos les encantó la idea (o estaban ya tan histéricos con los plazos que hicieron ver que les encantaba para que me pusiese a trabajar de una vez).

Pero entonces vino lo peor. Hoy estoy llorón, lo siento. Y aquí es donde digo lo que envidio profundamente a los fotógrafos y a los directores de arte editorial. Si hubiese tenido que hacer la portada del single (algo que se hacía hace tres o cuatro décadas), ya estaría: vestidles de PAYASO, pintadles la cara de blanco. Zas. Poned ¡Viva! así con letras molonas. Hala, chao.

Pero claro, en un vídeo TIENEN QUE PASAR COSAS.

A todo el mundo le molaba la idea de que fueran de payaso, pero ¿qué hacen durante tres minutos? Ay Dios. ¡Yo qué sé!

Me aferré a la idea de Apocalipsis. Me parece una idea interesante a la cual aferrarse, tanto en el sentido de revelación como en el de fin del mundo. Y la canción es bastante apocalíptica en sí. Así que escribí un guión algo ambicioso, en el cual dos grupos de personajes se enfrentaban en una serie de batallas a muerte entre las fuerzas del bien y del mal, de la verdad y la mentira. Llamé a estas dos fuerzas Apocalípticos e Integrados, en homenaje a Umberto Eco, el cual tenía que salir en el vídeo interpretado por Xabel Ferreiro, que es igual que Umberto Eco de joven. Este es el tipo de ideas a las que los realizadores nos aferramos cuando no sabemos muy bien qué pueden hacer los músicos durante tres minutos. El problema es que ese primer guión, a parte de estar un poco estratosféricamente por encima del presupuesto, requería como tres meses de preproducción. Y ni Los Punsetes ni su discográfica, Mushroom Pillow, estaban dispuestos a esperar tanto tiempo.

Para acabar de arreglarlo, me salieron dos trabajos de publicidad en el extranjero que me obligaban a hacer toda la preproducción a distancia.

Así que, un poco por todo esto, se me pidió que pensase una solución más sencilla.

Los Punsetes – VIVA – O Productora Audiovisual

Este era el grupo de “Integrados” de la primera versión del guión, que a parte de los cinco Punsetes incluía a Gato y Zorro (los malos de Pinocho), la piedra del sueño de Nabucodonosor, la nube negra de la tradición zoroástrica, Umberto Eco, Patty Hearst, una persona oculta tras una foto y el profeta Ezequiel.

Más o menos en ese momento, viajé unos días a Madrid por motivos que no vienen a cuento. Mientras estaba allí, fui a cenar unas hamburguesas con Jorge Punset y David Rodríguez. Y en la cena empezamos a hablar de lo mierda que es todo, tema recurrente en el imaginario español, y en particular del escenario político, la debacle de la izquierda y la gran desilusión que un partido como Podemos ha causado en sus votantes. Creo que fue después de tan agradable velada que decidí dar un giro y hacer un vídeo político. Faltan vídeos políticos. Seguramente porque las cosas están tan mal que hasta cuesta posicionarse. Ya no sólo da vergüenza la derecha. Da vergüenza la izquierda. Da vergüenza todo. Todo es un circo y es patético. Un circo debería dar buen rollo y no, es una puta pesadilla. Encaja. Venga. Sigamos por aquí.

Decidí entonces convertir a los payasos en una representación de la clase política. No quería que Los Punsetes jugasen un papel cualquiera, sino un poco el papel de denuncia que tienen en la letra de su canción. Es decir, la voz del pueblo que se queja de que todo es una mierda. Un grupo revolucionario que llama a la acción. La nueva izquierda que no deja de gritar que todos los demás son lo peor y que ellos cambiarán las cosas. Es bastante cabrón por mi parte, lo reconozco, pero creo que la metáfora de unos payasos que tachan de payaso a todos los demás políticos creo que es bastante clara.

Del guión anterior recuperé algunas cosas; una fuerza contraria y violenta, que atacase al grupo protagonista: las ratas. Encarnación sencilla y simbólica del mal, de toda la parte negativa de la vida.

Y otros dos grupos que han pasado a tener una función secundaria en el vídeo: los romanos, representantes de la Historia (que aparecen únicamente como cadáveres y testigos mudos de la acción), y los idiotas, agentes un poco catalizadores e inútiles, que los políticos tienen secuestrados para aprovecharse de ellos y que se alimentan del mal. La idea de los idiotas como grupo sociopolítico de influencia la saqué directamente de esta cita de Umberto Eco que tenía más protagonismo en la primera versión del guión:

Dos páginas del storyboard, que por falta de presupuesto tuve que dibujar yo mismo. “Quan tindrem el story?” es el mensaje de whatsapp que más veces tengo en mi chat con Fiona, la productora. Creo que aparece 46 veces.

Las redes sociales dan el derecho a opinar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Eran silenciados rápidamente y sin embargo ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas

Primera propuesta de pintura de Alexandra Jordana para el sótano del Banco de España. Los resultados finales fueron todavía mejores.

Un golpe del destino quiso que cuando empezamos a buscar posibles localizaciones para la acción de esta lucha a muerte entre la política y el mal, el localizador Jaume Jordana nos enviase unas fotos de la sede del Banco de España en Tarragona, en un estado de abandono casi ruinoso. Era prácticamente innegable la pertinencia de una localización así como telón de fondo a la acción. Pero, como yo soy un poco burro, me tuvo que convencer Alexandra Jordana, la directora de arte, de que nos fuésemos a rodar allí. Alex, con todo su equipo de amazonas libertarias, pintaron las salas secundarias de la paleta azul, rojo y blanco, en referencia a los colores de la política (rojo para izquierda, azul para derecha), las banderas de la democracia (Reino Unido, Estados Unidos y Francia) y directo homenaje a Mister Freedom, la película más política y tronada de William Klein.

Otro golpe de gracia del destino fue que el maquillador Rubén Mármol localizase las pelucas y narices originales del circo de Charlie Rivel (Jorge lleva de hecho la peluca y la nariz del propio Rivel). Desde el principio, una de mis mayores preocupaciones fue que las pintas de los payasos remitiesen al payaso clásico, no a la versión entre siniestra y hobo de los payasos que se pueden encontrar hoy en día en películas de acción y grupos de clown metal. En el mismo sentido, la estilista Cristina Quer hizo un trabajo increíble de diseño y confección de todos los trajes, cuyo concepto se basó en que cada uno de los personajes tuviese un elemento sobredimensionado que le diese un aspecto distorsionado (uno el pantalón, otro la pechera, otro la corbata…).

Los Punsetes – VIVA – O Productora Audiovisual

El payaso Charlie Rivel llevando en los años setenta la nariz y la peluca de Jorge, el guitarrista de Los Punsetes.

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Concepts y pruebas de maquillaje de Rubén Mármol. Rubén y su equipo se levantaron a las cuatro de la mañana el día del rodaje para poder hacer todo esto.

Y después de una preproducción demasiado larga y dilatada, vino lo más duro: el rodaje. Hicimos más de noventa planos en un solo día, a un ritmo agotador y en un edificio sucio, hostil y frío. Y, sin embargo, lo recuerdo como un día precioso, de esos rodajes en los que todo el equipo está pendiente de la acción y donde todo son bromas y risas. En días así, recuperas la fe en la sociedad y el trabajo en equipo. Todo el mundo estuvo increíble, y no es una sensación habitual en el rodaje de un videoclip. Mención especial para todos los actores que hicieron de rata, idiota o romano, sobre todo a mis compis en O, María Sosa y David Domingo, que nos dejaron bocas con sus interpretaciones de rata torturada y idiota descosido respectivamente. Y a mí buen amigo Kikol Grau, que vino a hacer de doble de Chema y dejarse ametrallar porque el batería de Los Punsetes tenía que coger el último AVE a Madrid.

Días más tarde, y en mi ausencia total, un reducido grupo capitaneado por el director de fotografía Dani F. Abelló tuvo que enfrentarse a Luisito, que es como Fiona había bautizado a la rata de laboratorio que se negaba insistentemente a merodear por las paredes del laberinto rojo y azul. Creo que ese día fue más duro y menos divertido. ¡Siento no haber estado! Y todavía un par de semanas más tarde nos juntamos cinco o seis personas para rodar cuatro cartelas para rellenar un hueco del vídeo que nos había quedado huérfano, dar las claves conceptuales del guión, y plagiar un poco a Godard para no perder la costumbre (en este caso, Pierrot le Fou).

Y poco más. Agradecer el currazo de todo el equipo, en especial de la productora Fiona, que a parte de su savoir faire mostró una paciencia infinita con mi falta de disponibilidad, y al postproductor Yukio, que le ha dedicado horas y horas y ha hecho un trabajo excepcional en toda la finalización de las escenas de acción.

¡Viva! es un vídeo un poco malrollero por el tema político y la violencia, pero espero que trascienda también algo del humor con el que gracias a Dios nos tomamos por estas latitudes todo este circo. Espero también que os guste y que os parezca coherente con la canción.

Un becho a todoch loch Punchetech y grachiach de cochachón.

Los Punsetes – VIVA – O Productora Audiovisual

Concepts de estilismo de Cris Quer. No sabía que Cris dibujaba tan bien. Podría haber hecho ella el story.