Nacho Vegas

Alma en Venta

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Soul for Sale

¿Se acuerda Nacho Vegas de que un día se dejó decapitar por Luis Cerveró? Es más: ¿Se acuerda Luis Cerveró de haber decapitado un día a Nacho Vegas? El que sí tiene buena memoria respecto a todo este affaire es Luis Troquel, el periodista musical artífice de todo el tinglado. De Benidorm a Benicàssim fue un proyecto loco y cuerdo a la vez que se materializó primero en un disco digamos que recopilatorio de 2006 y ahora en un guión de Cachitos de hierro y cromo. A propósito de este programa de La 2, a Troquel se le encendió un piloto rojo en la memoria: ¿Y por qué no rescatamos, de paso, los dos vídeos que Luis Cerveró grabó con Nacho Vegas para ese disco? Magnífica ocurrencia: ¡son dos clips que NUNCA ANTES se han visto! Dos suvenires de la era pre-HD y pre-youtube que vale la pena sacar a la luz porque son material exclusivo, inédito y porque… molan mucho.

Así que Luis & Luis han revuelto sus archivos anteriores a los tiempos de la digitalización audiovisual y, ¡bingo!, han encontrado Alma en venta / Soul for Sale. Aquí puedes verlos. Ah, y también puedes leer a Luis Cerveró buceando en los fosas abisales de su memoria en un texto que es algo más que un making of.

Por Luis Cerveró

Alma en Venta

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El videoclip bicéfalo, nunca mejor dicho, para Alma en venta / Soul for Sale es uno de los proyectos más raros en los que me he embarcado nunca… que ya es decir. Son dos piezas para la promoción de un disco que nunca llegaron a verse, solo como parte de una instalación artística que ha estado viajando, muy lentamente, por la geografía nacional. Hace ahora diez años que hicimos esto, y desde entonces los vídeos han estado celosamente cautivos en las garras de Luis Troquel. Garras de osito de peluche, pero garras, al fin y al cabo.

La verdad es que no recuerdo casi nada de cómo se gestaron. Tampoco recuerdo como ni cuando conocí a Luis. Imagino que sería a través de David Rodríguez, para el que Luis escribió (y cantó) Vejaciones en la costa del últimamente tan reivindicado primer disco de La Estrella de David, el del payaso y el Cobi. De hecho, recuerdo que el plan original, cuando Luis Troquel me dijo de hacer un vídeo del disco De Benidorm a Benicàssim, era hacerlo del tema del mismo nombre con música de Beef y voces de Jota y Christina Rosenvinge, que tenían que darse un beso en el vídeo como el de Nick Cave y PJ Harvey en la portada de Henry Lee. No sé por qué al final cambiaron tanto los planes, pero acabamos rodando con Nacho Vegas y el propio Troquel decapitados entre minerales.

Lo que más me gusta de este doble vídeo es haber rodado al propio Troquel. Rodar a Nacho Vegas es siempre un placer, pero rodar a Troquel es hacer Historia. Troquel es de los personajes más underground del ya megaunderground indie español. Es nuestro Byron Coley. Siempre escribiendo en los márgenes de los márgenes. Reivindicando la rumba y la copla en círculos de shoegazers y lollypoperos. Lo que Troquel logró con De Benidorm a Benicassim, dando voz a figuras como Jo Alexander o Rosa de España rodeadas de la crème del momento, ahora parece carecer de mérito, pero entonces derribó muchos muros y mucha tontería. Y no lo hizo para darse importancia o lucir esnobismo, sino porque él realmente nunca ha puesto fronteras a la música. A él le gusta todo eso y más, ¿qué pasa?

Tampoco sé por qué ahora Luis ha decidido animarse a hacer públicos estos vídeos. Me lo ha explicado dos veces y no le he entendido. Lo cual me lleva a reivindicarle como letrista en la mejor tradición del exabrupto y la greguería. Las letras de Troquel utilizan el lenguaje de una manera tan hipnótica que yo muchas veces me quedo embobado en la superficie, mirando cómo se suceden las palabras. Lo siento, Luis: muchas veces no te escucho, sólo disfruto de las ondas.

Por último, tampoco sé muy bien por qué decidí hace diez años comparar el alma humana con un mineral. Pero visto con perspectiva, cuánta razón tenía. No se me ocurre una metáfora mejor. ¿Tú qué eres? Yo lapislázuli. ¿Y tú? Yo carbón. Cuanto mayor me hago, más me doy cuenta de que la vida es una parábola. En el sentido geométrico, no en el moral. Es decir: qué bien hacía las cosas cuando era joven, sin darme cuenta, y ahora que le doy tantas vueltas, qué mal se me dan las ideas sencillas y puras. Hoy no tendría el valor suficiente de hacer no uno sino dos vídeos de piedras estáticas sobre tapetes de colores. Qué bien montado está todo. Qué bien movía la cámara. Cómo creía realmente estar rodando el alma humana. Qué jóvenes y guapos éramos todos.

Soul for Sale