THE O FACE

POR JOAN PONS

THE O FACE – O Productora Audiovisual
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No tiene mal encaje, no, empezar un texto de temática tan sexual como este con una referencia a Prince, que es que además no hay manera de sacudirse este duelo de encima. En el rescate de archivos que sucedieron a la muerte del príncipe, topé con esta crónica de su primer concierto en España que desempolvaron en la web de Rockdelux. Más que el texto en sí, me llamó la atención un comentario de la web que afeaba el lenguaje al cronista: ‘Correrse de gusto…’ Algunas expresiones de crítico han mejorado desde 1990”. No voy a entrar en valoraciones sobre el enriquecimiento o empobrecimiento del estilo en la crítica musical, pero sí en considerar que expresar abiertamente que uno ha estado al borde del orgasmo sea de mala nota. ¿Es vulgar? ¿Es zafio? ¿Es cochino? Pues se ve que para mucha gente sí. Estas cosas se hacen y se dicen en privado, ¿no?. En público, compostura por favor. No te olvides nunca: no hay que ser decente, sino parecerlo. El placer que experimente cada uno, si acaso, ya nos lo imaginaremos.

Porque, ahora que lo dices y que no nos oye nadie, ¿cómo se corre la gente? ¿Qué dicen? ¿Qué gritan? ¿Qué cara ponen? Eso sí esta permitido, mira: fantasear con las habilidades o la expresividad en la cama de fulanita o menganito. Complacer este rincón rijoso de la imaginación colectiva es precisamente lo que hicieron en Gawker en 2008, cuando congelaron el frame exacto en el que varios presentadores y reporteros de televisión estadounidense parecía que estaban llegando a la traca del coito (y el resultado fue una galería involuntariamente mucho menos impostada que las de Nymphomaniac de Lars Von Trier).

 Como yo debo de ser un poco pajarín como demuestra la pobre puntuación que saqué en en este test, ahí fue la primera vez que leí acerca de la “O face” (a veces también con guioncito, “O—face”, o con h, “Oh face”). Así es como diversos urban dictionaries definen la cara que ponemos durante el orgasmo. O la cara que ponemos en otra situación que nada tenga que ver, pero cuya combinación de accidentes faciales (agujero de donut con la boca, ojos entornados, mentón alzado…) puede recordar divertidamente al rostro de la eyaculación.

 ¡Ojo! No confundir la “O face” con la “Ouch face”, que es la cara de “la he cagado”; ni con la “Ooooh face”, que sumar “os” por delante significa sorpresa. Sí se admiten, por eso, placebos como al o el .

 Ya es raro que siendo quien somos todavía no hubiéramos hablado de la “O face”. Si no fuera porque se parecería peligrosamente a un codazo cómplice entre cuñaos, las próximas fotos corporativas nos la tendríamos que hacer todos así: abandonándonos a la gustera y dejando que dibuje nuestra boca como la de una muñeca hinchable. Menudo parecería nuestro roster…

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