WOMANLY

(PSEUDOODA AL CAPITALISMO FEMINISTA)

Womanly (pseudooda al capitalismo feminista) – O Productora Audiovisual

Y así luce el escaparate del recién inaugurado taller de novias en Los Ángeles de Reformation. Aquí ninguna se va a casar virgen y, reconozcámoslo, estarás con más hombres, pero vestido de novia solo hay uno.

Womanly (pseudooda al capitalismo feminista) – O Productora Audiovisual

Puestos a dar el pecho, que sea enfundada en uno de los maravillosos vestidos de Reformation.

Mucho se ha escrito y se ha debatido sobre si las mujeres hacen ciertas cosas porque les gusta realmente o porque se sienten socialmente obligadas a ello. Depilarse, teñirse, maquillarse, encorsetarse… cualquier cosa que haga una mujer se somete a debate público y siempre, siempre, siempre sigue quedando el regustillo de la duda: lo hacen porque quieren o porque deben. Esto, así ya de saque, es tremendamente machista, porque presupone la incapacidad femenina para pensar por sí mismas o decidir libremente sobre su cuerpo. Por ejemplo, el “Nosotras parimos, nosotras decidimos” es un claim estupendo, pero una vez más se limita el poder de decisión de la mujer a su rol como madre.

Muchas no parimos y también queremos decidir. Ahora bien, muchas de estas decisiones serán tomadas, por algunas feministas, como una subyugación a los roles machistas.

La lencería fina, como las joyas por ejemplo, o como cualquier artículo caro y no de primera necesidad, se ha considerado siempre como un premio de los hombres hacia las mujeres.

Un negligé de La Perla como regalo para la amante complaciente (recomendación para amantes con pasta: La Perla está pasadísima, daos una vuelta por Fleur du mal si queréis petarlo de verdad). Un anillo para la esposa sumisa (recordatorio: la tradición marca que el anillo de pedida debe costar tres veces el sueldo del pretendiente… aunque no dice si es con o sin retención). O un collar (para atar bien corto) a la madre abnegada.

Está bien visto que un hombre se compre un reloj por puro capricho, pero pobre de ti si te compras un bolso de marca así sin más, sin una excusa aparente, solo por el placer de gastarte tu dinero (mucho dinero) en lo que te salga del coño. Sí, porque del coño pueden salir bebés, pero también decisiones del todo superficiales (o no) pero a buen seguro tremendamente satisfactorias.

Por suerte, algunas mujeres feministas han pasado de quemar sujetadores para simbolizar la liberación de un signo de opresión patriarcal a gastarse doscientos euros en uno para evidenciar el empoderamiento femenino.

¡Eh! ¡Tranquilos! Ahora mismo estaréis con las manos a la cabeza pensando “eso no es empoderamiento, eso es una comida de olla consumista del sistema capitalista a las pobres chicas tontis”.

¿Sabéis qué os digo? Dejadme gastar en paz mi dinero como quiera, que bastante esfuerzo me cuesta ganarlo. Y más en un país como España, con una brecha salarial de género del 24% donde cobro de media seis mil euros menos que un hombre, donde tendría que trabajar setenta y nueve días más al año para ganar lo mismo y donde tan solo un 26% de las mujeres llegan a puestos directivos aunque en las universidades haya más chicas que chicos. Así que pienso reventar el puto techo de cristal a base de porrazos con mi bolso de Michael Kors.

Womanly (pseudooda al capitalismo feminista) – O Productora Audiovisual

Esta foto y este look son tan buenos que parecen de otra época. Pero pertenecen a la presentación de la colección Play Boy de Fleur du mal. Lo que pasa es que ahora las que nos divertimos jugando somos nosotras.

Volvamos a la moda. Algunas marcas creadas por mujeres y para mujeres han sido conscientes de esta tendencia feminista-consumista.

Reformation

Con sede en Los Ángeles y una filosofía muy ECOfriendly (pero para nada boho-podemita), Reformation se está convirtiendo en uno de los referentes de ropa del nuevo feminismo womanly (no sé si existe ‘womanly’, pero ‘girly’ una vez más infantiliza a las mujeres, así que paso de utilizarlo): profundos escotes en V hasta el ombligo, espaldas al descubierto, cortes ultrafemeninos… Y luego está su manera de hacer la ropa, defendiendo sueldos justos para las costureras locales y expresándose con un sentido del humor femenino y feminista en sus redes sociales.

Lonely

Una marca de lencería neozelandesa que empieza a pegar fuerte en todo el mundo gracias a la shoponline y que se definen en su web así tal cual “brand with the vision to empower women to be themselves”. Podría ser solo un slogan publicitario, pero si te das una vuelta por su Instagram verás que se lo toman bastante enserio. ¿Qué luego les está sirviendo para vender más bragas? Sí, porque hay un filón comercial en las mujeres que se quieren gastar su propio dinero en prendas que las hagan sentir sexis (ya lo hemos dicho antes, pero, por si entra a examen, no está de más recordarlo).

Su proyecto Lonely Girls involucra a sus clientas para que sean las propias modelos de la marca publicando sus fotos en ropa interior en las redes sociales. Iconos feminist-womly como Petra Collins o hasta la mismísima Lena Dunham se han hecho una, quedando así bendecidos.
Al tiempo. Pero apuesto a que Oysho tardará dos campañas, como mucho, en hacer lo mismo, aunque, eso sí, borrando a golpe de photoshop el vello púbico de todas sus modelos, como nos tiene acostumbrados.

Hopeless Lingerie

Firma australiana de Melbourne (parece que en las antípodas van un paso por delante en estos temas). Hopeless tiene una carta de principios bastante clara: lencería súper sexy inspirada en el arte, el cine y con un toque bondage, creada por mujeres y para mujeres de todas las formas y tallas. Pero en serio, con chicas gordas de verdad, no la mierda de talla grande a partir de la 42 que nos venden aquí (ejemplo: Violeta de Mango). Hacen sostenes y bragas preciosas con la filosofía de aumentar la confianza y empoderar a sus clientas With a faithful commitment to encouraging self-confidence and individuality, our small team believe that beautiful lingerie is worn for oneself. We hope that you feel empowered, comfortable, confident, and proud”

Si no pensáis que estas bragas son la sección áurea de la lencería y que bien valen los ochenta dólares que cuestan, es que sí, la que escribe es una chica tonti a la que le ha comido la olla el sistema capitalista.

*nota de la autora: ninguna de estas marcas me ha pagado o ha regalado algo para salir en el artículo, más quisiera yo, ojalá.

Si todavía no os suenan nombres de la nueva ola arty feminista como Petra Collins, Mayan Toledano, Arvida Byströns o Paloma Elsesser (las dos últimas, modelos de esta campaña) no estáis preparados para leer O; pasaos primero por PlayGround.