OBISPO,
ORÁCULO,
ONOMATOPEYA

What is a meta-interview? Well, it could be, for instance, a chat in which three people talk about themselves and their project within that same project. And this is exactly what you’re about to start reading: Emília Fort, Luis Cerveró and Rafa Montilla, founders of O, chatting about O with me, content coordinator of the editorial section of… O.

¿Qué es una meta-entrevista? Pues, por ejemplo, podría ser una charla en la que tres personas hablan sobre ellos mismos y sobre su proyecto dentro del propio proyecto. Porque eso es exactamente lo que estás empezando a leer: a Emília Fort, a Luis Cerveró y a Rafa Montilla, fundadores de O, conversando sobre O con un servidor, coordinador de contenidos de la parte editorial de… O.

Ya sé, ya sé: así explicado, suena a ombliguismo, a jacuzzi endogámico y a estrategia molona de comunicación empresarial. Pero, en realidad, todo es más modesto: es la presentación de todos nosotros en base a lo que vamos a hacer y no en base a lo que ya hemos hecho. Porque Luis Cerveró, Emília Fort, Rafa Montilla y yo mismo llevamos mochila. Algunas pesan más y otras menos. Pero, ahora mismo, eso no importa. Aunque uno venga de aquí y el otro de allá, lo sustantivo es lo que hay por delante, no lo que hay por detrás.

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Eso no quita que, claro, esta entrevista nos produzca “un poco de pudor”, como confiesa Luis. Ojo, que lo dice Luis, pero lo podrían decir perfectamente Emília o Rafa. Quizá no lo expresarían con las mismas palabras, pero la idea sería la misma. Porque O es la aventura compartida entre tres personas muy distintas que quieren llegar al mismo lugar: a replantear y actualizar los límites de la comunicación desde un espacio que acepte e incluso incentive la expresión personal. O al menos esa es la conclusión que yo he sacado en esta entrevista. Claro que sacar conclusiones de una charla en la que las respuestas de los tres preguntados a “Dime la primera palabra que empiece con O que te venga a la mente” son “Obispo”, “Oráculo” y “Onomatopeya” no es precisamente fácil. Pero, lo hemos intentado. Porque la belleza a menudo está en el gesto, no en el resultado. Así que, basta de preámbulos que suenan a excusa preventiva y¿De qué va O?:

Rafa, Luis & Emi.

OBISPO, ORÁCULO, ONOMATOPEYA – O Productora Audiovisual
OBISPO, ORÁCULO, ONOMATOPEYA – O Productora Audiovisual
OBISPO, ORÁCULO, ONOMATOPEYA – O Productora Audiovisual

(Rafa) De una unión metafísica entre diferentes generaciones que de alguna forma están intentando encontrar un camino propio dentro del conjunto de la producción visual. Y digo visual porque dentro de la casa hay realizadores, fotógrafos, ilustradores… También hay una posible y casi segura incorporación de un estudio de diseño gráfico o un intento de hacer exposiciones dentro de la casa.
(Luis) Yo creo que sería mucho más sencillo explicarlo como el intento de convertir lo que es nuestro trabajo en algo que nos haga más felices.
(Emília) Sí, O es un grupo de personas que se reúne para hacer lo que cada una de ellas sabe hacer con el fin de disfrutar. Y como grupo no me refiero a Rafa, a Luis y a mí, sino a todos los colaboradores. O es un colectivo en tanto que esto funciona como totalidad.
 (Rafa) Es una especie de cruce de caminos, bastante complejo, porque de entrada ya implica a tres mentalidades de tres generaciones muy diferentes. Aunque precisamente eso es lo que ya nos parece más interesante.
(Emília) Y necesario.

¿Necesario por qué?

(Emília) Porque recoger el espectro generacional en cualquier situación, ya sea la nuestra, que el motivo es profesional, es básico. Es como un prisma que te permite tener diferentes perspectivas. Si te quedas sólo con la de la juventud o la de la madurez, pierdes de vista muchas cosas.
(Rafa) El tiempo no es lineal. Tiene que ver más con los círculos. A veces yo me siento más a gusto con gente que está en el otro extremo, como podría ser Emi, que con gente de mi propia generación. Ella aporta algo que difícilmente encontraría en mi lado. Pero, en un momento determinado, todo se une aunque seamos opuestos: Emi tiene 26 años y yo los dos mismos números pero al revés. Luis ahí es la bisagra. De vez en cuando se le va un poco la olla y entonces, a diferencia de nosotros dos, se convierte en un adolescente terrible.
(Luis) Es que soy el más inmaduro. Lo de la edad y la madurez es muy raro…
(Emília) Yo siempre he pensado que Luis viene del futuro.
(Luis) (Ríe) Para anunciar detergentes…
(Emília) (Ríe) Es que esto no se lo había dicho nunca…
(Luis) A ver, a ver…
(Emília) Viene del futuro porque tiene un ojo muy atemporal. A mí estas cosas me perturban gratamente, aunque no sé si esa es la mejor forma de describir esta sensación…  

Pues ya que hablamos de sensaciones: ¿Qué emoción domina más al empezar un proyecto: excitación o miedo? 

(Luis) No son incompatibles esas dos sensaciones que dices. A mí, empezar esto me genera también muchas otras. Pero también depende mucho de donde vienes. Hay excitación por lo nuevo y miedo a repetir errores del pasado.
(Emília) Para mí también es una mezcla. Yo nunca antes había empezado un proyecto de estas características y sí que tiene ese punto de “en qué jardín me estoy metiendo”.
(Rafa) Pues, en mi caso, la verdad es que de todos los proyectos en los que he estado este es el que más pánico me ha producido.
(Todos ríen) (Rafa) Los proyectos anteriores eran producto de la razón y de una evolución normal dentro de lo que es el ámbito de la publicidad. He estado saltando de agencia a productora y de productora a agencia. Y me había ido bien. Pero este proyecto es darle la vuelta al calcetín. El mundo de la comunicación ha variado tanto, que en la situación actual, intentar reinventarse lleva consigo los riesgos de cometer en un momento determinado errores. Da cierto vértigo.

¿O produce encargos de proyectos visuales o genera oferta? 

(Luis) Hacemos las dos cosas y con la misma gente. Entonces, hay que diferenciar qué es trabajo comercial (encargos de publicidad o de cosas que vienen con una agencia o una marca detrás) y qué es personal. Con los trabajos que aceptamos para ganar dinero nos lo pasamos bien, pero también queremos hacer proyectos que se nos ocurran a nosotros y a nuestros colaboradores.
(Emília) Como el propio proyecto editorial de la web.
(Rafa) En el fondo se trata de juntar cosas para que ocurran otras; de intentar crear un espacio desde el que a partir de diferentes individualidades salga algo colectivo. Queremos que O sea un lugar inspirador para que otra gente pueda hacer cosas que hasta ahora no hacía porque no existía el espacio para que eso ocurriera. Esa es la intención. 

¿Hasta que punto, entonces, esta entrevista es una declaración de intenciones? ¿O es un “about us”? ¿O quizá un manifiesto? 

(Luis) Tuvimos la idea de hacer un manifiesto. Pero había algo dogmático que no nos acababa de convencer.
(Emília) Un manifiesto tiene siempre un punto inflexible.
(Luis) De base, hacer como un decálogo de principios nos sonaba un poco prepotente. Tenemos claras las ideas y sabemos lo que queremos hacer, pero formalizarlo nos parecía un poco arrogante.
(Rafa) Sobretodo porque O nace con el espíritu de tener la capacidad de modificarse constantemente. Si te riges por una serie de reglas y preceptos, por una constitución o carta magna, tienes el gran problema de regularte a ti mismo. Y nosotros no queremos perder la capacidad de mutar. Si perdiéramos esa capacidad, nos volveríamos previsibles, que es algo que nos aterroriza. Yo creo que la parte editorial de O, lo que publicamos semana a semana, es nuestro manifiesto. Ahí se verá lo que queremos, lo que nos gusta, nuestro trabajo, nuestra ideas… Es nuestro manifiesto diario.

Por cierto, aún no os he preguntado ¿Por qué O? 

(Emília) Buf… esa es la pregunta que nos hace todo el mundo. Y, bueno, el nombre del proyecto fue tema tabú durante todo el proceso de irnos encontrando para hablar de lo que haríamos o dejaríamos de hacer. Era el gran elefante en la habitación. Al final, el resultado es la mínima expresión posible.
(Luis) La O sale en todos nuestros apellidos…
(Emília) Pero esa no es la razón.
(Rafa) Esa es la razón que encontraste tú.
(Luis) Bueno, hubo una serie de conceptos que juntó Rafa y cuando tuvimos una lista final, vimos que, de todos los candidatos, O era el que reunía más de ellos.

Sois conscientes de los problemas que comporta un nombre así, ¿no?. No sólo para tener que explicarlo mil veces, sino para rellenar formularios, encontrarlo en Google… 

(Luis) Sí, sí… ¿sabes cómo es nuestra url?
(Rafa) Es el abecedario.
(Emília) Menos la O: abcdefghi… y cuando llega la O sale un guión.
(Luis) Y con el logo ocurre algo parecido.
(Emília) Al principio, desde el estudio de diseño (Folch Studio) nos hicieron propuestas de os tipográficas, ya que de otra forma la lectura del nombre era difícil. Y tenían razón: si alguien en cualquier parte del mundo, no sé, en Singapur, ve nuestro logo, puede parecerle un eclipse, un agujero, una constelación, un pezón… Cualquier cosa menos una O, pero nos gusta.
(Luis) ¿Te han dicho que parecía un pezón?
(Emília) Me han dicho muchas cosas…