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O Magazine
2015-2017

La Inglaterra eduardiana de Moon Wiring Club

Por Marcos Gendre

La Inglaterra eduardiana de Moon Wiring Club – O Estudio Creativo

Hace una década que Ian Hodgson inició su fascinante trayectoria por los meandros de la electrónica hipnagógica, siendo Moon Wiring Club su vehículo principal. Desde entonces, LPs como An Audience of Art Deco Eyes y A Fondness for Fancy Hats  han ido forjando un imaginario músico-visual donde Clinkskell reluce como una utópica ciudad norteña de la pérfida Albión habitada por gatos, búhos y zorros. Criaturas de la noche que pueblan un poderoso matriarcado de heroínas aristócratas.

“Mademoiselle Marionette, Sylvia Mogg y Osram Brown son personajes principales. Puede que no aparezcan siempre en el diseño gráfico de cada álbum, pero sus motivaciones influyen en el esquema de las cosas. Sylvia Mogg aparece en la portada de Striped Paint for the Last Post, y es mucho más que un arquetipo de aventurera/exploradora intuitiva con un cabello increíble. La imagino apareciendo en el fondo de todo tipo de lugares insólitos. Osram Brown es más una fuerza del norte de Inglaterra. Un poco como un guardián o un jardinero”.

Creaciones como Marionette y Mogg realzan la emotividad femenina que desprende el carrusel de bajos y bits que vertebra el ADN musical de MWC, pero también la misma tendencia retrofuturista que Bryan Talbot integra en El corazón del imperio, también ambientado en un mundo eduardiano fantástico.

Soy un gran fan de Bryan Talbot, especialmente de El corazón del imperio, que es uno de mis cómics favoritos. La gente a veces menciona The League of Extraordinary Gentlemen  como una inspiración de MWC, pero yo diría que El corazón del imperio contiene mucho más de la estética que yo tenía en mente. Bryan no vive tan lejos de mí. Y, definitivamente, hay cierta sensibilidad del norte de Inglaterra en su trabajo que yo comparto”.

La interrelación entre dubstep fantasmagórico e inducción onírica hacen de Clinkskell un estado mental que, en las propias palabras de Hodgson, surgió de  su “gusto por dibujar mujeres de la aristocracia con sombrero”. Aunque, ciertamente, había algo más.

“Sí, tenía más que ver con el título de Bellas Artes que había emprendido entre 1995 y 1998. Lo disfruté, pero me encontré con que la estructuración académica (necesaria) favorecía ciertas maneras de pensar. Estabas tan atrapado en la aplicación de tu trabajo creativo para ser relevante dentro de los movimientos artísticos prevalecientes (postmodernismo, etc.) que las verdaderas intenciones artísticas podían acabar siendo sofocadas. Este tipo de cosas son obviamente muy subjetivas y, por supuesto, muchas personas las aplicaron; se comprometieron con los principios de la postmodernidad. No quiero que esto suene como si estuviera en contra del aprendizaje artístico académico. Sin embargo, me beneficié de ciertos aspectos de lo que me enseñaron, y quizá tener algo contra lo que reaccionar es un impulso creativo tan fuerte como cualquier otro”.

La concepción visual que nace de esta necesidad se expande en una ramificación estética de MWC que incluye juegos de mesa, arcades ochenteros, barajas de cartas y videoclips. En esta última canalización es donde las formas de Clinkskell emergen entre visiones psicofónicas que definen una constante en toda la obra de Hodgson: “La degradación en el tiempo de las imágenes cinematográficas = pérdida de memoria”.

“El estilo de los vídeos musicales surgió por necesidad. Cuando empecé, mi computadora no tenía la suficiente capacidad de memoria para manejar imágenes en movimiento, así que en realidad estaba usando imágenes fijas, secuenciándolas de una manera bastante cruda. Luego aprendí cómo incorporar imágenes en movimiento, pero en clips muy cortos de diez segundos editados en el software básico de edición de películas. La mayoría de los clips provienen de mi colección de televisión de archivo, y son a menudo bootlegs de grabaciones de mala calidad”.

“Para el vídeo de Walking Through Me, todo, desde el material de origen, se alimenta a través de un reproductor VHS y se distorsiona manualmente (frotando la cinta). Esto se transfiere desde el reproductor VHS y se vuelve a editar en el mismo software básico. Se aplican unos pocos filtros, luego se graba el video en un DVD y se vuelve a alimentar a través del reproductor VHS. Ya para terminar, el resultado final se graba directamente desde el reproductor VHS y se modifica ligeramente para eliminar los fotogramas que se han sobrecargado, además de incluirse el audio adecuado. Todo esto lleva mucho tiempo, pero esta aplicación de los procesos es lo que proporciona a los últimos vídeos de MWC cierto brillo brumoso, muy bello, que no creo que se pueda obtener de ninguna otra manera”.

Policías escapando, payasos perdidos en el bosque, vampirismo cotidiano. La extrañeza  fluye entre planos que traen a la mente a artesanos de lo absurdo como Guy Maddin,  Jan Svankmajer o incluso Walt Disney. Eso sí, “puede parecer extraño, pero realmente no tengo ninguna cinematografía específica en mente cuando empalmo un vídeo. Se trata más de crear un ambiente sostenido de lo que tengo disponible para acompañar la música. De esta manera, a menudo me imagino los vídeos de MWC como una forma de collage pop art”.

“En lugar de usar imágenes de ‘horror’, me gusta contar con elementos de programas infantiles de televisión y entretenimiento ligero: Summer Dance Specials, ese tipo de cosas. De alguna manera, los bailes coreografiados en un hogar señorial pueden llegar a ser más inusuales y peculiares que el típico ‘aquí-hay-algunos-cráneos-y-un-demonio’. Y yo prefiero tomar algo fuera de contexto que replicar la intención original”.

“Supongo que si estás influenciado por la televisión de archivo en la música que haces, y luego utilizas la televisión de archivo para acompañar esa música, inevitablemente va a haber algún nivel de sincronía. También creo que la gran cantidad de películas de archivo y televisión que he visto hasta ahora debe tener algún efecto. Si absorbes todas estas cosas, algo está destinado a brotar del esfuerzo artístico”.