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O Magazine
2015-2017

Acepta el misterio

por Gerard Casau

Lo que más me enganchó el verano pasado no fue un libro, ni una serie, sino las pesquisas que unos cuantos internautas hicieron para descubrir qué era exactamente Sad Satan, un videojuego supuestamente surgido de la Deep Web, y en el que el usuario deambulaba por un laberinto monocromático y de grafismo precario, rodeado de un ambiente sonoro malrollista, y sin ningún propósito aparente, más allá de toparse con unas figuras infantiles que lanzaban mensajes crípticos, y ser asaltado puntualmente por imágenes de personajes poco recomendables, como los célebres pedófilos Jimmy Saville y Rolf Harris, el psicópata japonés Tsutomu Miyazaki y, cómo no, Charles Manson.

Con el paso de las semanas, el entusiasmo de esa improvisada comunidad detectivesca en Reddit se fue apagando hasta abandonar el caso, dejándolo abierto con la sospecha de que detrás de toda esa imagineria no había sino un YouTuber avispado buscando promocionar su canal. Sea como fuere, durante un breve lapso de tiempo, Sad Satan fue algo verdaderamente perturbador. Un ítem que existía sin que nadie sepa localizar su origen, como la maléfica cinta de vídeo de The Ring. Acaso una excrecencia compuesta por todos aquellos contenidos reprobables y espinosos que se han ido acumulando en la Nube, que se manifiesta espontáneamente en forma jugable, y a través de ese mercado de ilicitud que para muchos es la Internet Profunda.

Lo hermoso de todo esto es que, acostumbrados a que Internet tenga (o crea tener) la respuesta para todo, resulta tonificante hallar aristas como esta, que cuánto más cerca creemos estar de resolverla, más nos confunde

Una sensación parecida me provocó el GIF Today Is the Day, una historia de mutilación, reproducción, muerte y vuelta a empezar protagonizada por unos monigotes hechos con esponja y papel. La pieza apareció como única entrada de un blog creado en 2007, sin que nadie reivindicase su autoría, y sin proponer ninguna clase de continuidad. Y ahí quedó, como un enigmático monolito digital que resiste, imperturbable, desde hace casi ya una década.

De hecho, la anomalía de Today Is the Day empieza por su misma elección del formato GIF, pues la secuencia que contiene resulta inusualmente larga para semejante medio (un minuto y dieciocho segundos, concretamente), y rechaza la idea de animación que parece inherente a cualquier GIF para proponer una especie de fotonovela compuesta por imágenes estáticas. Ni siquiera se trata de un bucle, pues no hay enlace circular entre las viñetas. Es, simplemente, un cortometraje modesto, doméstico incluso, que se mueve entre la ternura y la inquietud, y que, en medio del campo de egos virtual de la web, se conforma con existir, silencioso e infinito, mientras otros se enzarzan en discusiones peregrinas acerca de su significado.

Y si alguno de ustedes tiene la respuesta a qué hay detrás de Today Is the Day, que se la guarde para sus adentros; yo no la necesito. Prefiero mantener intacta esta pequeña parcela de misterio.