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O Magazine
2015-2017

Ci-fi en el parking del Lidl. Entrevista a Chema García Ibarra.

Por Joan Pons

Ci-fi en el parking del Lidl – O Estudio Creativo

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Si queréis, podemos seguir considerando a Chema García Ibarra solo como una joven promesa del cine español. Si lo preferís así, nos esperaremos a que haga su primer largo, como dicta el manual, para activarlo ya en presente y no en futuro. Si os despista demasiado, lo seguiremos considerando como un director underground. Si os parece bien, pasaremos por alto que sus cortos han sido seleccionados en Sundance, en Berlin y acumulan ya más de 200 premios. Aunque… creo que en realidad vamos a hacer todo lo contrario: vamos a dar trato a Chema como si fuera ya uno de los grandes creadores de formas del cine español reciente. Y no nos equivocaremos, no.

Es el único caso en el que a todas las personas a las que les he enseñado un cortometraje que me gustaba (y eso incluye muy heterogéneos grupos de alumnos)  se han quedado boquiabiertos (de sorpresa, de admiración, de gustera…): El ataque de los robots de Nebulosa 5. Por si queda alguien fuera de mi radio de desinteresado proselitismo, ahí va otra vez:

Con esta pieza de 2008, Chema García Ibarra hizo girar todas las cabezas del mundo hacia Elche y hacia su particular manera de entender la ciencia-ficción lo-fi, el costumbrismo tragicómico y, en general, el cine. Desde entonces, este guionista y director no ha parado de echar sal a la herida que nos abrió con ese título con nuevos cortos (igual de buenos) como Protopartículas y Misterio, varios videoclips, multitud de piezas audiovisuales difíciles de definir, el “little secret film” Uranes, el guión de la película de Ion de Sosa Sueñan los androides y “hasta un programa de televisión de bromas con cámara oculta; ¿a que esto no te lo esperabas?”. Pues no, no me lo esperaba. O sí. De Chema García Ibarra me espero ya cualquier cosa. Como que cuando le pida que me mande una foto suya que le guste para ilustrar esta entrevista me mande… esto:

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Si tenemos en cuenta que esta otra imagen es la que ilustra su perfil de Facebook, todo está dentro de un orden, de SU orden:

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Pues sí, este tipo es el que ha debutado recientemente como profesor en la ECAM y actualmente dedica la mayor parte de su tiempo a “escribir un guión de largometraje que todavía no está ni medio terminado. Espero que eso sea lo próximo que haga, siempre y cuando las bebidas energéticas que estoy consumiendo para escribirlo no me provoquen un síncope que acabe con mi vida y mi carrera”.

Ay, lo del primer largo, es verdad. Porque Uranes podría considerarse tu primer largo, pero lo hiciste según las normas littlesecretfilm (estas son las reglas del juego), que parecían las de un corto (presupuesto, planificación…). Así que, ¿te sientes ya como si hubieras debutado en el largometraje o no?
No, creo que Uranes nace como un híbrido raro, un experimento, un juego. Tiene sentido dentro de mis películas por ciertos temas, los personajes o el estilo, pero, por las condiciones en que se propuso y grabó, no lo llamaría mi debut en el largometraje. Pero ojo, estoy muy contento de haberlo hecho, aunque hay cosas que se plantearon de determinada manera porque no había más remedio. Por ejemplo: hubo que optar por una estética feísta porque era imposible hacerlo de otra forma con esas condiciones, y aunque es un tipo de imagen sucia que me gusta, ya estoy un poco cansado de verla y me apetece ir a algo más limpio, tipo lo que hicimos en Misterio (ten en cuenta que para hacer un solo plano de Misterio empleé el mismo tiempo que para rodar medio Uranes). O sea que Uranes lo veo como un juego en el que estoy muy contento de haber participado, no exactamente un largometraje.

¿Crees que existe una especie de obligación-espada de Damocles para los directores de cortos de hacer un largo? ¿Es “la hora de la verdad” o es un topicazo? Es más: ¿sería posible ser un cineasta que solo hiciera cortos a lo largo de su carrera?
Es una cosa muy cansina, ya. Me acuerdo de la última ceremonia de los Goya, cuando subieron a los cortometrajistas nominados al escenario y soltaron un discurso sobre “estas son las nuevas generaciones, los directores del mañana”, etc… mientras hacían planos de señores de 45 años con canas en la barba que probablemente llevan más tiempo haciendo cine que muchos nominados a otras categorías. ¡Vale ya de ese discurso absurdo! Un corto es una película en la que la misma historia decide su duración, libre del estándar industrial de los noventa minutos. No hay que darle más vueltas.

¿Y hacer un cine high-cost o médium-cost también es una especie de obligación? En otras palabras: ¿es el cine low-cost como el que haces tú una etapa (o se considera así)?
Otro temita que se las trae. Yo no he hecho ninguna película “low-cost” porque siempre me he gastado todo el dinero que tenía en ellas. Son ¡high-cost! Que una buena película se puede hacer con muy poco dinero es algo que se sabe desde hace décadas, así que tampoco hace falta estar encontrando todo el rato una nueva película que lo demuestre; o sea, que el tema de la pasta que ha costado una película a estas alturas es un poco irrelevante. Hasta ahora mis películas han tenido todo el dinero que han necesitado para hacerse gracias a que la mayoría de los que han participado han colaborado no cobrando nada o poco. Me gustaría trabajar con un presupuesto que me permita pagar a mi equipo por todo lo que han hecho hasta ahora. ¡Quiero cubrirlos de oro y hacerles un traje con billetes de cien euros!

¿Qué crees que tienen tus pelis que gustan en Sundance o en la Berlinale? ¿Valores, ejem, universales?
Pues esa pregunta es para los simpáticos programadores que consideran que deben incluir mis películas en su selección: gente maja y limpia. Mis películas son localísimas, muy de Elche. Quizá los valores universales a los que te refieres salen de mirar hacia lo que tienes más cerca, tratar de particularizar y no de generalizar. ¡SUPPORT YOUR LOCAL SCENE! ¡KEEP ELCHE WEIRD!

Con todos los festivales a los que has ido, tengo al sensación de que te pasas el día viajando ¿Cómo es la vida de invitado a festival (hay rutinas festivaleras, amigos de festival, etc…)?
Bueno, hubo una época muy divertida con El ataque de los robots de Nebulosa 5 que fue un no parar: conocimos media España, gran parte de Europa y hasta hubo un par de viajes a Estados Unidos. Por lo general, la gran mayoría de los festivales no tienen presupuesto para invitar a los cineastas, así que tampoco es tan común poder ir. En un festival me gusta visitar la ciudad (que no suele ser un destino turístico estándar), conocer a los otros cineastas y lo más importante: zambullirme con alegría y sin prejuicios en la gastronomía local. Te puedo hablar de un lacón en Galicia, cachopos varios en Gijón, una espectacular sopa de pescado en Serbia, una fondue infinita en Suiza, unos huevos rancheros inolvidables en Sundance o un montón de guarrerías grasientas (incluyendo batido de cerveza Guiness con lacasitos flotando) en Austin.

Tu primer corto, Miaau, apenas se puede ver (no esta en tu Vimeo) y, te he leído por ahí, que casi reniegas de él. ¿De qué errores te diste cuenta en ese corto que luego no has querido repetir? (nótese que tenemos la deferencia de no enlazarlo tampoco nosotros)
El problema principal de Miaau es que está escrito muy rápido, porque tenía muchas ganas de rodar y no le dediqué el tiempo suficiente al guión. Como consecuencia la historia no se desarrolla bien, tiene momentos forzados y algo ridículos por querer contarlo sin diálogos, la música está mal metida (tiene música: mal), me da la sensación de que no se entiende el final, los planos son feuchos, etc…. También quise meterlo absolutamente todo, en plan megalómano: alquilé una grúa para hacer planos imposibles, me hicieron maquetas que simulaban cadáveres enterrados, rodaje en tres ciudades distintas sin que realmente hubiera un motivo de peso… Mucho ímpetu juvenil ahí, muy poca reflexión. Me sirvió para aprender qué es lo necesario y qué lo superfluo para hacer una película.

¿Y tú también odias a los actores y la profesionalización del cine como Albert Serra? ¿Qué te da y qué te quita trabajar con tu familia y amigos en Elche?
Bueno, más bien odio el hecho de actuar. “Actuar” es una serie de acciones muy específicas: es una forma de hablar, de pronunciar, de mirar, de moverse. Son inflexiones y declamaciones de voz y gestos no naturales, aprendidos, estudiados y colocados en lugares específicos con mucha profesionalidad y premeditación: por lo tanto, sin verdad, sin realidad. La mano va a un sitio porque lo has ensayado y a mi me gusta que la mano vaya porque sí, porque hay un estímulo natural que la lleva ahí (Bresson siempre). Quiero que sucedan cosas que yo no pido y que salen porque sí, y creo que es más fácil conseguir esto si la gente a la que le pido que salga en las películas no tiene nada que ver con el mundo del cine. Por eso siempre acabo sacando familiares y amigos. A mi me gusta decirle a mi primo José Manuel: “tienes que hacer o decir esto, y el cuándo y cómo lo hagas es cosa tuya: si se te traba la lengua, se te cae algo, te tropiezas o lo que sea, te buscas la vida para hacerlo, que aquí el plano no se corta”. Son esas cosas inesperadas las que me gustan. Y como espectador, pues igual. Casi siempre está ahí eso de la actuación que me saca de la película. Hay excepciones: Jaime Rosales es el mejor para hacer que los actores no actúen. También lo he visto en Las amigas de Ágata.

¿Es el amateurismo (voluntario) un tipo de poética?
¿Qué es poesía? Al final lo poético, igual que lo provocador, está en el que mira, en el que recibe la película. Yo entiendo lo poético como algo totalmente opuesto a lo intenso y lo solemne. Mira el Terrence Malick post-La delgada línea roja, ese poeta-director de spots largos de Vodafone: entra un rayito de sol por el objetivo, alguien coge suavemente el pie de un bebé, una chica pasea la mano por un trigal a contraluz mientras una voz susurrante declama textos que parecen de Albert Espinosa. A mi todo eso me da ganas de arrojar un zapato contra la pantalla. Ojo, también puede que yo esté muerto por dentro y se me haya podrido la materia humana necesaria para apreciar la poética afectada y chichinabo-metafórica de abominaciones tipo Bestias del sur salvaje… Creo que buscar la poesía es una forma de espantarla: tiene que llegar por sí misma, porque ha sucedido algo inesperado y maravilloso, un milagrito, o porque has creado un misterio; has dejado algo turbio, oscuro. La poesía entra en las películas por las fisuras que crean las elipsis (otra vez Bresson). La elipsis es la cosa más poética y bella que hay en el cine. Bestias del sur salvaje debería tener más elipsis. De hecho debería tener una gigantesca elipsis que abarcara desde los créditos del principio hasta los del final.

Siempre he pensado que más que ci-fi o costumbrismo, o ci-fi costumbrista, tus pelis son comedias porque cambian el contexto de las cosas (lo cual siempre es divertido y es la base del humor de la post-modernidad): ci-fi en el parking del Lidl, relatos paranormales en un taller de zapatos… O en videoclips: los novios de Klaus & Kinski en Ojo por diente, el señor de la máscara en el vídeo de Parade, los ninjas con muletas de Tannhäuser… ¿Tú también consideras, pues, que tu cine es comedia?
Desde luego, pero no hace falta que una película sea todo el rato una cosa: se puede ser todo a la vez, varios géneros o lo que sea. Efectivamente lo que más me interesa de la ci-fi es meterla en un contexto donde no se la suele ver: Elche, un piso de una familia normal, una verdulería. Ese choque es inquietante y es comedia. Meter una tragedia en medio de algo supuestamente divertido también me gusta mucho, por el poder que tiene para descolocar y crear la sensación de estar explorado un territorio desconocido, que no es ni comedia ni drama sino todo a la vez. Yo me divierto mucho escribiendo las películas y todas tienen un tipo de humor que va desde la chorrada hasta lo más negro. De hecho el humor negro es el que más me interesa, que para algo soy español.

¿Por qué? ¿Qué te da (o qué nos da) el humor negro que no te da el humor blanco (o verde, ya puestos)?
Entiendo que se pueda interpretar como hacer mofa cruel de algo terrible, pero no es así como lo veo yo: a mi me interesa el humor negro porque es una forma enfrentar y combatir la tragedia, de generar algo positivo a partir de ella. Una forma de alivio. Por eso me parece el humor que más sentido y valor tiene. Últimamente, hemos vivido alguna polémica absurda relacionada con los límites del humor y creo que la actitud más sana ante estas situaciones es hacer nuevos chistes todavía más negros que sobrepasen todos los supuestos límites de lo correcto. Creo que este tipo de humor ha estado presente en toda la tradición artística española desde siempre y por tanto está muy ligado a nuestra imagen… ¡La Marca España está hecha de sangre y risas!

¿Dirías que tu cine es Pop? (o que el pop, la música es uno de los inputs que influyen en tu cine)
Hay poca música porque no me suele gustar la “banda sonora” extradiegética, ese acompañamiento que nunca entiendo qué pinta (aunque últimamente películas como Under the Skin o It Follows me han hecho repensar esto). A todo querer, la canción de Siesta! (ambas en Uranes) y el bakalao de Misterio son mis únicos momentos musicales. Si tiene que haber música, mejor que sea algo que nunca esperarías como banda sonora de una película “de autor”. Hay una película que me gustó regular, Dark Horse de Todd Solondz, pero que tiene uno de los mejores usos de la música que he visto: son todo canciones híper-mainstream, como si el disco de la Gala 3 de Operación Triunfo 2 fuera una BSO. Estoy un poco harto de la banda sonora de grupos intensitos tipo Godspeed You! Black Emperor… Mira el momento Diamonds de Rihanna en Girlhood. Me gustaría algún día hacer algo parecido con La princesa de mis sueños de OBK.

Con lo de cine pop o influido por el pop, no me refería tanto al uso de la música sino que se nota que escuchas música pop… no sé si me explico. Igual que noto que otros directores no escuchan pop en la vida y otros sí (Paul Schrader, por un lado, y Scorsese por el otro, para entendernos)
Entiendo que todo lo que a uno le entra después le sale (toma frase chusca). Igual que sale la ciencia-ficción porque la consumí en cantidades industriales durante muchos años, la música siempre ha estado ahí y supongo que de alguna forma también se deja ver en las películas. Desde luego un temazo como A TODO QUERER no sale de casualidad, ¿eh?. Ahí detrás hay mucha escucha analítica y concienzuda de canción romántica, cantadita bakala estándar y el disco doble en directo de La Unión, el primero que me compré en mi vida.

Una vez dije que Nebulosa 5 a mí me recordaba a Daniel Johnston, así, en abstracto… ¡Y lo mantengo! ¿Estás de acuerdo?
Desde luego es un señor increíble. La primera vez que lo vimos en directo, en el festival de Benicàssim del año 2003, pensábamos que era un técnico que había salido a probar la guitarra y el micro y que cuando terminara de chequear saldría el tal Daniel. Y de repente caímos en que ese señor de la camiseta con roales de sudor era Daniel Johnston y el concierto ya había empezado. Entiendo la comparación porque hay una tragedia personal convertida en sustancia artística que de alguna forma puede compararse con el personaje de Nebulosa: el protagonista es un chico con problemas y ha generado toda una mitología, una historia que lo tiene totalmente absorbido y que ha sustituido a la verdadera y jodida realidad. Ojo, es una interpretación del corto, eh. Que también puedes pensar (como yo) que lo que dice es verdad y estamos jodidos.

Tuviste un grupo, ¿no? Hikikomori. ¿Cómo eran? ¿Dónde puedo escuchar canciones?
Pues te voy a dar la primicia de este link: he recopilado todas las canciones que grabamos y he hecho un bandcamp. Hace diez años de esto, pero en general estoy orgulloso y creo que se puede escuchar dignamente. Quizá me arrepiento de algunas cosas: una letra en inglés wachu wachu, canciones que tampoco pasa nada si duran tres minutos menos, exceso de barroquismo a veces (todo el rato queríamos que sonara todo, siempre a tope)… Me trae muy buenos recuerdos.

https://hikikomoriland.bandcamp.com

 

Ci-fi en el parking del Lidl – O Estudio Creativo

Hay algo en tus pelis que me recuerda, no sé, a Cuarto Milenio, a las vecinas de Valencia aquellas de Callejeros y, en general, a una España bizarra y, también según se mire, pop. ¿Crees que es cuestión simplemente de mirar lo que nos rodea con otros ojos?
Bueno, es que eso es la España que me interesa, en la que vivo y he vivido. Yo iba con mi abuela por Carrús (un barrio enorme creado en pocos años para los trabajadores de la industria del calzado, la mayoría emigrantes andaluces y manchegos) y la gente hablaba de males de ojo y de “poner las manos”; se visitaban curanderos y mi propia abuela hacía una cosa extrañísima con un vaso de agua y un pañuelo mientras recitaba palabras en voz baja que se supone que te quitaba un malestar de la cabeza (no lo llamaba “dolor de cabeza”, era algo más profundo, como un mal místico, mágico, una especie de posesión cerebral pequeñita). La naturalización de lo sobrenatural es algo fascinante: trae otro mundo a este de una forma tranquila y crea una especie de poética misteriosa en la vida real que tiene mucho de comedia. Una señora mayor le pone un pañuelo en la cabeza a un chaval, con un vaso de agua haciendo equilibrio encima, mientras recita un conjuro en voz baja, al lado se está haciendo una olla de habichuelas y frente a ellos una tele emite “Hablando se entiende la basca”: no me digas que no es una imagen de una película de Roy Andersson. PUES ME PASÓ TAL CUAL.

Los rasgos de estilo de tus pelis, ¿crees que se define más por cosas intangibles  (extrañamiento, melancolía, irrealidad, tragedia-risible…) que por elementos formales (estatismo, voz en off, actores no profesionales…)? ¿Va unida una cosa con la otra?
Un estilo es una puñalada que atraviesa toda la película, desde lo más intangible hasta lo más material: temática, sensaciones, uso de los géneros, montaje, tipos de planos, tempo, uso (o no uso) de la música. Hasta cómo aparecen los créditos y con qué tipografía tiene que ver con el estilo. No puedo elegir una cosa más que otra.

¿Crees que hay una serie de directores en España que os movéis por coordenadas parecidas (Velasco Broca, Víctor Moreno, Luis López Carrasco, Ion de Sosa, Carlos Vermut…)? ¿Os une algo o es una manía de críticos y programadores de festivales poneros juntos? ¿Los iguales (o los diferentes) se reconocen?
Supongo que tenemos en común que el origen de nuestras películas no está en un comité donde mucha gente opina, donde se busca un casting en función del público objetivo y ese tipo de mecanismos (ojo, mecanismos totalmente razonables para un tipo de cine industrial que no considero en absoluto enemigo y cuya existencia me parece fundamental, pero en el que entiendo que yo no pinto nada). Comparto con ellos un sentido del humor parecido y puede que cierta tendencia a hablar de España desde una perspectiva menos vista.

Una vez te oí decir que el Anderson bueno no era Wes ni Paul Thomas, sino Roy (Andersson, con doble “S”, pues). Cuando vi una de su pelis entendí perfectamente porque TÚ lo decías. Lo entendí, pero no sé si soy capaz de verbalizarlo. ¿Qué crees que hay en su cine que pueda asociarse al tuyo? ¿Con qué otros directores te pasa?
Si con asociarse quieres decir fusilar sin piedad hasta límites legalmente dudosos, me pasa con Roy, Ulrich Seidl, Herzog, Jessica Hausner…Hace poco coincidí con Roy Andersson en un festival y es encantador, está siempre sonriendo y bebiendo cerveza (puede que lo primero sea consecuencia de lo segundo). Su cámara clavada al suelo obliga a centrarse en el ritmo interno del plano y a su vez transmite la idea del ser humano estático, inmóvil, atrapado por el hecho de ser humano (aquí es donde me pongo existencialista, me tiran un jarro de agua, me seco y paso a la siguiente pregunta).

Y otra vez, vi Le Pont du Nord de Jacques Rivette y pensé “esto parece una peli que podría haber hecho Chema”. ¿La has visto?
De Rivette solo he visto Los locos viajes de Celine y Julie y La religiosa, pero como tengo curiosidad y el año 2015 nos permite hacer este tipo de cosas, voy a buscarla y tras el salto de párrafo te cuento.
¡Ya la he visto! Y ahora tengo un bajón considerable: he buscado más películas de con Pascale Ogier y me entero de que murió a los veinticinco de un infarto. En fin. Pues me ha encantado; mucho que ver con Celine et Julie, ¿no? Mucha vida y alegría, libertad total para que la historia se dispare en cualquier dirección, química familiar a tope (a las actrices se les escapa la risa a veces)… Entiendo que lo que más te ha podido recordar a “lo mío” son los elementos misteriosos que hay: las conspiraciones secretas, ese monstruo final que solo está en la cabeza de Baptiste, el extrarradio bajonero… Mi cosa favorita de la película ha sido el mapa secreto de París que divide la ciudad en nuevos sectores misteriosos, una bonita forma de expresar la idea de mirar a la vida desde una perspectiva fantasiosa: dibujar un mapa imaginario sobre el mapa real.

Cosas que he visto en tu página de Vimeo 1º parte: ¿Qué es El camino de carne? ¿Tu versión de una peli “S”?
Es un cortometraje que hice hace casi diez años para el festival Curtocircuito de Santiago de Compostela, para una sección en la que pedían cortos de treinta segundos en torno a la temática “El camino”. ¡No ganó por poco: quedó entre los tres finalistas!. Lo que más me interesa es la música, que grabé con un theremin y un onmichord, los dos mejores instrumentos que ha inventado el ser humano: uno te deja en estado de hipnosis y el otro suena bien aunque le pegues con un hierro. Es lo más cercano al erotismo y al videoarte que he hecho y haré jamás.

Cosas que he visto en tu página de Vimeo 2º parte: ¿Qué es (y quién es) la serie Carmina escucha? ¿Conoces Breakfast at Sullimay’s?
Son videoclips un poco extraños para el grupo murciano #fo. Sacaron un disco con cinco canciones e hice un vídeo para cada una de ellas con la misma idea: Carmina Esteve, señora de ochenta años, actriz en todas mis película, madre de la directora de arte Leonor Díaz y por tanto suegra mía, se sienta y escucha la canción. A veces le da por comentarla, otras se mueve al ritmo de la música, otras se aburre como una ostra, otras no hace absolutamente nada. Ella mandaba.
No conocía para nada los vídeos de Sullymay’s: me parecen lo más y ahora fantaseo con hacer lo mismo con Carmina y sus compañeros del centro de día (con diferentes grados de alzheimer o demencia) haciendo vídeo-críticas y entrevistas a cineastas locos.

Has hablado de tu directora de arte. Esa es la Leonor Díaz que siempre sale en los créditos, ¿no? ¿Qué hace exactamente? (Y si no es mucho pedir, ¿podría darme el capricho de protagonizar un cameo en esta entrevista y contestar ella misma a esta pregunta (preferiblemente en inglés, que intuyo que le encanta practicarlo)?)
Es la princesa de mis sueños y si miro al horizonte puedo ver como las olas pelean por tocar su piel. ¿Quién le dio sentido a nuestro amor? No fui yo, fue nuestro corazón. Te paso con ella: Hola, soy Leo. Soy la que se encarga de convertir lo que escribe Chema en bonito o feo, según se mire. I AM ALSO THE PERSON WHO SPEAKS THE WORST ENGLISH IN THE WORLD.