ARTISTAS EN TIEMPOS DEL 2.0:

Esta serie pretende crear un nuevo dialogo con la obra y la vida de diferentes grandes artistas del pasado. Queremos re-actualizarlos, a ellos y a su imaginario, a través de la recreación de sus perfiles inventados en distintas redes sociales. Para ello, nos valemos del lenguaje directo y la multitud de formas de micro-narración que han surgido en el contexto del 2.0. Esta sección pretende también reflexionar sobre el modo en el que las obras se relacionan con el momento actual y en la forma con la que los usuarios juegan y re-significan las mismas.


El Instagram
de Egon Schiele.

Quizá sea Egon Schiele uno de los pintores que más se presta a ser imaginado en el tiempo del 2.0, acaso por su exposición continuada, por su exagerado deseo de retratarse y de leer y entender su cuerpo. He decidido recrear desde mi imaginario la cuenta de Instagram del pintor austríaco. Para ello he usado sus cuadros, sus dibujos, fotografías de archivo de libre circulación, hechos relevantes de su vida y también alguna anécdota irrelevante.

Egon Schiele hablaba en sus cartas de que el arte no debía ser moderno, sino eterno. Supongo que lo ha conseguido, pues en la actualidad todavía impacta su extrema obsesión por retratar cuerpos en posturas nunca antes vistas, que le llevo a ser acusado en varias ocasiones de pornógrafo y pedófilo. Por este hecho llegó a pasar tiempo en la cárcel y después de eso rara vez volvieron a aparecer en sus cuadros niños y niñas. Resulta fácil ver en sus representaciones de parejas, tríos y mujeres teniendo sexo, una reivindicación del cuerpo y de la libertad a ejercer sobre ese cuerpo. Los rumores le acompañaron toda su vida y el supuesto triángulo amoroso que mantuvo con su maestro Gustav Klimt y la musa de ambos, Wally Neuzil, hoy tampoco nos sorprendería.

A las mujeres no las pintó solo una vez, sino infinitas. En sus cartas reconoce el miedo que le producía lo femenino. Pero una de las grandes contribuciones de Schiele fue, o ha sido, la de colocar al hombre como objeto: lo pintó retorcido, lleno de angustia, con trazo firme, con la mismas preguntas y ansiedad con la que interrogaba el cuerpo de aquellas mujeres que le resultaban un misterio. A su hermana Gertrude, por ejemplo, que posteriormente se casó con el pintor Anton Peschka, la retrató desde niña sin pudor. Fue esa falta de pudor  la que hizo que su padre decidiera trasladarlo a casa de su tío. De esta manera, salvaje y rupturista, aparece la figura de Egon Schiele como un joven adelantado a las normas de su tiempo; un ser libre y un artista que decidió explorar el mundo de las personas desde el elemento básico con el que lo experimentaban: el cuerpo.

Su idea política sobre el cuerpo y la censura que sufrió son muy contemporáneas. O si se prefiere, transversal a un malestar compartido por ambas épocas. Por eso, creo que releerlo, repensarlo y reimaginarlo, es, sin duda, una manera de actualizar su arte en relación a su discurso. Sin embargo, este repensar no es unidireccional; no es solo su discurso y su obra los que se ven traídos hacia el presente. Egon Schiele vivió en un momento de descomposición de la política europea, la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra, le tocó de cerca; cuatro días después de su boda con Edith Harms tuvo que enrolarse en el ejército. Imaginar su arte como un arte contestatario tampoco cuesta trabajo. Pronto abandonó la academia de bellas artes de Viena y creó el Neukunstgruppe. La ansiedad de su trazo se acentuó durante la guerra, y los gestos retorcidos de sus protagonistas me llevan a pensar en los cuerpos que retrató entonces como cuerpos políticos, donde se libraba una batalla tan importante como la que se vivía en los campos de batalla europeos. Cuerpos, cuerpos, cuerpos que sufren, cuerpos que aman, cuerpos libres.

Toda su producción, su manera de mirar y mirarse, todo este material de archivo, fotos y cartas, hacen que de alguna manera piense también en cómo serán vistas en el futuro las cuentas de tantos anónimos en la actualidad. La cantidad ingente de imágenes pobres, de imágenes basura que no desechamos y que colocamos junto ‘a las más relevantes’, ¿qué dirán de nosotros? De hecho, ¿qué están diciendo ya? Poner el foco sobre su posible cuenta en Instagram es también observar nuestro propio comportamiento en relación a nuestros cuerpos y a la imagen que tenemos de nosotros mismos con respecto al otro-cuerpo, y en un medio, el digital, que en ocasiones genera más preguntas que respuestas.

De Egon Schiele también existen multitud de retratos fotográficos. En todos parece ser consciente de esa puesta en escena para la posteridad que entraña cada retrato, cada selfie que nos hacemos. En las fotos en las que Schiele aparece, incluso en las fotos familiares y de niño, vemos el Egon que Egon quiere. Todo parece medido, pensado y racionalizado: la postura de sus manos, el gesto severo en su boca. Egon Schiele y su fotógrafo ofrecen una imagen para la posteridad, como dijo Barthes en La cámara lúcida: “Entonces, cuando me siento observado por el objetivo, me constituyo en el acto de posar, me fabrico instantáneamente otro cuerpo, me transformo por adelantado en imagen”. Es en esa frase en la que vivimos instalados ahora, transformados por adelantado en una imagen de Instagram, un tweet, un post; ficcionalizando hasta la saciedad nuestras vidas y nuestras experiencias diarias, y relacionándonos a través de ellas; eliminando los espacios que nos separan de los otros, creando un diálogo que no cesa con anónimos y conocidos e, incluso, haciendo hablar a pintores que están muertos hace decenios.


El Egon Schiele de Instagram conversa a través de sus creaciones con los marineros de Gaultier y con Elvis Presley, y cita a Kinder Malo y a Kierkegaard. El Egon Schiele de Instagram postea una tarta Sacher, sube una foto de gatitos y trenes y etiqueta a Klimt en ella. El Egon Schiele de Instagram rinde tributo a Vincent Van Gogh y cuelga la foto de su cuarto en Neulengbach. El Egon Schiele de Instagram se caga en la puta guerra, en todas las guerras. El Egon Schiele de Instagram postea un cuadro suyo de dos chicas amándose y usa los hashtag: #respect #lgtb #equalmarriage #heforwomen #freethenipple. El Egon Schiele de Instagram sigue vivo y dialoga para experimentar el mundo actual a través de su arte.