ELECTROBOLERO

Doble
Pletina

Por
David Domingo

Con un presupuesto muy ajustado, mi idea es ir dejando pasar los días y estar atento a ver si aparece algo que se puede incorporar al vídeo. Si alguien tiene una máquina de humo, pues ponemos humo en el vídeo. En este caso Toni encontró que Mau tenía una y Fiona otra, así que podíamos tirar humo a diestro y siniestro.

Otro día, recordé ese momento que tanto me gusta de Un hombre lobo americano en Londres de John Landis, una de mis películas favoritas. Es esa secuencia del sueño del protagonista en el que un grupo de monstruos nazis irrumpen en un hogareño salón y masacran a toda su familia. Así que con Toni Poni de director de arte creamos a nuestro monstruo del piano a partir de elementos muy fáciles de conseguir: una máscara de látex, una capa naranja que me hizo una chica hace tiempo (con la finalidad, precisamente, de vestir a futuros personajes con capa), y los pantalones vaqueros de peto que días antes vi que llevaba Evripidis en la presentación del cancionero de Vainica Doble.

O_DoblePletina_HombreLobo_B

El vídeo lo filmamos con cuatro rollos de 30m de 16mm vision 3 500T. Utilizamos una antigua cámara de 16mm Canon Scoopic M. Estas cámaras antiguas, como muchas otras, dentro del objetivo tiene unas lentes con óxido de torio; este componente radiactivo se usaba para corregir la aberración cromática y poder fabricar la lente con menos curvatura. Con el tiempo, dicen las malas lenguas que la oxidación de este compuesto reduce el paso de la luz de 0,3 a 1 punto. Pero lo peor del óxido de torio es la radiación; ahí tenemos el género de youtube “lentes radioactivas”, en el que se colocan objetivos al lado de contadores geiger.

Con estos niveles de radiación, quién sabe, quizás si mantengo el ojo en el visor 3 años seguidos sin interrupción me producirá cataratas. Yo, inocentemente, pensaba que por un vídeo de Doble Pletina merecía la pena correr el riesgo; exponer mi ojo a la radiación silenciosa; sacrificar mi ojo derecho filmándolos en esplendoroso 16mm. Pero a Mar Ordoñez le dije que se encargase exclusivamente de la iluminación y no de manejar la cámara, porque no quería que sus ojos corriesen riesgo alguno.

Llego el día del rodaje y… dos miembros del grupo llegaron una hora y media tarde. Me sentí traicionado, pero callé, no dije nada, los filmé todo el día con esa espina clavada. Nunca más volveré a filmar un videoclip de Doble Pletina.