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O Magazine
2015-2017

¡La súperciencia ataca!

por

Victor Navarro Remesal

Hulk tiene un doctorado en física nuclear, así que no debería sorprendernos que Stephen Hawking haga el camino a la inversa y se ponga a repartir tollinas. Además, el científico es pop desde que Arthur Sasse fotografió a Einstein con la lengua fuera, o incluso antes, cuando Verne y Wells usaban la ciencia como cimiento de sus fantasías. A eso hay que sumarle que en nuestra “niebla de la cultura digital”, como la define la crítica de arte Mery Cuesta, lo alto y lo bajo se confunden: Tumblr ha hecho iguales la ciencia dura y los hadouken. Por todo ello Science Kombat, un newsgame de la revista brasileña Superinteressante en el que científicos como Darwin, Marie Curie o Tesla se curten el lomo, era casi inevitable… lo que no quita valor a las animaciones del ilustrador Diego Sanches, que funcionan todavía mejor como GIFs aislados.

Imaginar a una química como experta en artes marciales es un exceso propio de estos tiempos de I Fucking Love Science, en los que no amamos tanto la ciencia como su imagen mediatizada. En la era post-Cosmos la ciencia es un superpoder y el científico, un superhéroe. O un icono, o un meme. Acuérdate de Breaking Bad (“Yeah, science!”), de las apariciones del mismo Hawking en Los Simpsons y Futurama o de Batman V Superman, en la que no sale nadie más carismático que Neil Degrasse Tyson. Seguimos sin tener ni idea de física de partículas pero le hacemos fanarts y hasta fanfiction eróticos a Brian Cox. Aunque Silicon Valley se pretenda el centro del mundo y Tony Stark (tres doctorados: física, ingeniería mecánica y eléctrica) monte keynotes a lo Apple, es el científico, especialmente el científico-divulgador, el que adquiere hoy una dimensión verdaderamente sobrehumana. El nerd ha pasado a ser badass. Si no me crees, mira el título que Netflix le ha puesto a su programa con Bill Nye, el Science Guy de la PBS norteamericana: Bill Nye Saves The World. 

Por eso, la utilización de los códigos de los one-on-one clásicos (y los GIFs de Sanches bien podrían haber salido de la mejor época de Konami o Capcom) me parece acertadísima: nos dice que las caras visibles de la ciencia operan en el mismo nivel que Zangief o Chun-Li, esto es, como idea-imagen, casi pictogramas animados. Pregúntate: ¿qué define a Ryu? Un diseño visual altamente reconocible, su gestualidad y sus técnicas especiales (golpes devastadores que tienen nombre y apellido, anunciados a voz en grito como una invocación). O sea, aspecto, movimiento, poderes. Y ahora, ¿qué sé yo de Stephen Hawking? Que tiene una imagen inconfundible, va en silla de ruedas y ha estudiado los agujeros negros. Pues eso: aspecto, movimiento, poderes. Y es el último cruce, el del hallazgo científico con la técnica secreta, el que eleva estos GIFs más allá de lo obvio: como pictogramas animados subrayan, en el lenguaje universal del pixel art y el mamporro, que la teoría de la relatividad nos convierte en súpers, que la electricidad es magia controlada, que el teorema de Pitágoras nos hace tan fuertes como una patada voladora. La esperanza es la misma, solo hemos cambiado a Sagan por Sagat.

(Coda: Superinteressante hizo también un Filosofighters en el que, con una estética más feúcha, podemos repartir leña con Platón, de Beauvoir o Sartre. Fantaseo con crossover como los versus de Capcom, un Science Kombat vs. Filosofighters que además contase con cinemáticas de Existential Comics.)