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O Magazine
2015-2017

EL DATO QUE SE ESTAMPÓ
SOBRE MI CABEZA,
por Aïda Camprubí

EL DATO QUE SE ESTAMPÓ SOBRE MI CABEZA – O Estudio Creativo

Te quiero.
¡Quiero acción!
…a morir en la horca cuando termine este proceso.

—Guion de Paul Mayersberg

¿Has sentido alguna vez vértigo estando quieto en una silla con la mirada fija en el ordenador? ¿vértigo estando en la cama, recién despertado, dándole al scroll por una pantalla interminable? El mundo gira tan rápido allí enfrente, con tu dedo marcándole el pulso, que parece que si dejas de mirarlo quien desaparece eres tú y no él. No me encuentro en el timeline, ergo, no existo. Soy un alienígena de mi propio planeta. Soy David Bowie en El hombre que cayó a la tierra. Me estampé ahí, y no se levantó ni el polvo; soy tan incorpóreo que no dejé ninguna huella en el suelo. Las únicas pisadas que se rastrean son las digitales; las únicas extremidades que valen son las prótesis de la tecnología. Los recuerdos se almacenan allí; mis pies solo son reconocidos como mis pies si los convierto al código binario a través de una captura con el visor que me hace de ojo. Mis gestos serán mis gestos si te los transcribo en la pantalla; si no los ves tú, no existen; si no los veo yo, allí, pienso que he dejado de existir.

He elegido este gif con el –uh, sí, nada trillado– tema de la sobrecarga de información, porque me recuerda a Ozymandias de Watchmen intentando prever el futuro viendo todos los canales de tele. Y también a esos emojis de Facebook que parecen ser mi única capacidad de reacción exterior ahora que llevo tiempo enclaustrada escribiendo. Cuando se te abre el maldito abanico de /me gusta>me enfado/ con el que puedo comunicar la opinión sobre algo, antes de haberla siquiera asimilado. Como Neo en la habitación del Arquitecto, con esas tropecientas pantallas que anticipan su gestualidad, antes de que los músculos de su cara, congelada de por sí, comiencen a contraerse.

Explicaba el sabio –no porque lo diga yo, sino porque le diagnosticaron la patología– Daniel Tammet, que “la mente depende de la información igual que el cuerpo requiere alimentos” –y estoy al tope de este tipo de kilocalorías–.“Cualquier dato cifra, idea o imagen, historia o estadística ayuda conformar nuestros recuerdos y nuestras percepciones. En sentido estricto, pues, el dato es el destino”. Un destino a ninguna parte, si no tienes un mapa.

Curiosamente, Jon Savage también habló de esta secuencia en su libro England’s Dreaming: “David Bowie, en el papel de Newton, empieza a abandonar sus principios. Ovida por qué está en la Tierra y comienza a sucumbir ante la seducción del placer. En una de las escenas más memorables de la película, Newton se repantiga en su silla, borracho como una cuba, y queda inmerso en un infinito océano de ruido blanco que emana de docenas de televisores con millares de imágenes en movimiento. En la Inglaterra de 1976 esto era definitivamente futurista –a la vez, excitante y aterrador–, y la dualidad de esta respuesta se correspondía con la fascinación del punk por los medios de comunicación, pero también con su repulsa, creando una contradicción de resultados previsibles cuando el punk fue asimilado por la industria de los medios de comunicación. Y ahora que nos hemos convertido todos en Newton, ¿no es un aburrimiento?”. ¿Un aburrimiento? ¡Para nada! En todo caso es una locura bastante divertida.

“A mucha gente le falta una visión del mundo coherente a partir de la cual evaluar y asimilar información nueva” –y los punks incoherentes y estúpidamente anárquicos lo somos un rato–.Por eso, es posible que el problema de la sobrecarga informativa no radique en la cantidad sino en nuestra incapacidad para saber qué hacer con ella.” –¿Hacer con qué? Perdón, que con tanto texto estoy perdiendo la cabeza– Esto quizás se deba al habitual confusión entre información e ideas. […] Estos fragmentos de información alcanzan su sentido pleno cuando contribuyen a algo mayor que ellos mismos.” ¿Mayor que la humanidad? Solo se me ocurre algo que trascienda –al mismo lugar donde debe andar Bowie ahora mismo– y venga de la estratosfera. Podríamos mandar todos estos datos allí.