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O Magazine
2015-2017

Bajo el sol de Miró

Por María Sosa y Mau Morgó

El encargo que recibieron Mau Morgó y María Sosa era imaginar un tributo al logo de Turespaña de Joan Miró, la última obra del artista, para que formara parte de la exposición Joan Miró. La forza della materia del Museo de las Culturas de Milán (MUDEC). Este es el homenaje que idearon.

La historia que acompaña el logo que Joan Miró hizo para Turespaña no ha cambiado desde hace treintaicinco años y es fácil encontrar el cómo y el porqué de su existencia. Por eso, al plantear esta pieza queríamos hacer algo diferente y quitarle peso a las fechas y a los apellidos; centrarlo todo en conceptos más humanos y tangibles que hablen sobre esta última obra de Miró, lo que significa y porqué retrata a un país.

“Diversidad bajo el Sol”, “España bajo el Sol”, “El Sol de Miró”, “El Sol de España”… Estaba claro que el Sol tenía que ser el protagonista. Pero queríamos que el Sol fuera no solo el guía del discurso, sino quien lo creara. Para esto, teníamos un referente conceptual muy claro: James Turrell. Como él, hemos querido centrarnos en el momento y el lugar para crear algo tan efímero como la posición de la Tierra. Turrell lo llama “tiempo astronómico”, esos sucesos relacionados con el cosmos que solo ocurren una vez al día, una vez al mes… o una vez en la vida.

lugar: 41°41’27.0″N 2°49’26.1″E
fecha: 01/03/2016
hora: 13:01h
posición del Sol: 41º

Este era nuestro momento astronómico.
Para poder trabajar tuvimos que congelar el tiempo y recrear ese instante durante una semana. Por eso, traducimos el Sol a una luz artificial colocada en el grado exacto (41º) en la que estaría el día del rodaje. A partir de ahí, construimos las piezas que eclipsarían al Sol y crearían el logotipo en la arena, teniendo en cuenta la deformación de las sombras.

Cinco momentos solares

(1) Uri ya había rodado un amanecer y tiene muy controlado eso de las brújulas. Pero aún así nos costó tres amaneceres conseguir tenerlo. El Sol aquel día salía en el grado 187 y, como ya no podíamos equivocarnos, trazamos una línea con una cuerda desde el centro del trípode para seguirlo con la cámara hasta llegar al horizonte.

(2) No podíamos arriesgarnos a ir a rodar sin haber hecho una prueba antes. Pero la prueba tenía que ser lo más cercana al día del rodaje para comprobar que funcionaba. Así que fuimos dos días antes, pero el Sol no estaba de nuestra parte. Así que confiamos plenamente en nuestros cálculos y nos lo jugamos todo al día del rodaje.

(3) ¡El plano de la Luna es verdad! Nunca estuvo planteado rodarlo, pero mientras esperábamos a que saliera el Sol, Uri paneó la cámara y… flipamos. Estábamos rodando con un objetivo 400 con doble duplicador.

(4) La inclinación de la playa fue una sorpresa que se convirtió en contratiempo. Tuvimos que cavar un hoyo de 2 x 2 x 0,75m para enterrar la base de la escultura y que la sombra estuviera a esos 41º respecto al Sol.

(5) Durante el rodaje descubrimos que en esa playa idílica de Lloret de Mar se practicaba el cruising. 😉