Un alienígena
pa jartarme de reír

Si el megalómano John Hammond (Richard Attenborough) de Parque Jurásico era capaz de reconstruir dinosaurios enteros con tan solo una migaja de ADN, esta sección se propone extraer conclusiones sobre el tebeo –y, también, por qué no, sobre la vida y todo lo demás– partiendo, en cada ocasión, de una única viñeta desgajada de su conjunto. En suma, viñetas robadas convertidas en huellas del crimen o piedras Rosetta, instantes congelados de genio o ingenio ofrecidos como invitación para reconstruir una totalidad que esta humilde ventana dejará en fuera de campo.

Vayamos al grano: esta viñeta la dibujó Gene Colan bajo guión de Arnold Drake . Apareció en el número 18  del comic-b ook Marvel Superheroes!, publicado en Estados Unidos en enero de 1969, dentro de la historieta ¡Guardianes de la Galaxia! , piedra fundacional de uno de los grupos más excéntricos –y de formación cambiante- de la escudería Marvel. Colan compuso las páginas como si esto fuera, directamente, un tebeo extraterrestre: en concreto, uno encontrado en un planeta con una fuerza de gravedad que triplicaría la de la Tierra. De ahí que Charlie-27, el primer personaje que comparecía en la historia, tuviese esas formas achatadas que determinarían toda la estructura formal del relato.
Pero conviene  no irse por las ramas y centrarse en la viñeta en cuestión: en ella, de espaldas y tintado de rojo, el mayor Vance Astro –un tipo que se pasó diez  siglos criogenizado para descubrir que el sacrificio no había servido de nada- se enfrenta al Comandante Supremo del Sector Este del Imperio Badoon. Hasta ese momento, su conversación había versado sobre la posible comicidad del trágico destino del terrícola. Preguntado por la identidad de su compañero –el señor con cresta que, en primer plano y bajo tinta granate, ocupa, silencioso, el extremo derecho de la viñeta-, Astro la desvela pero, en una maniobra táctica que permitirá a ambos escapar de los Badoon, remata: ¡So  sigue a mi lado para hacerme reír!” , frase que involuntariamente entronca con la sevillana de origen popular –ocasionalmente interpretada por Las Paqueras y Raya Real- Me casé con un enano, salerito, pa jartarme de reír” . Cabe ver en esa frase la puerta por la que, años más tarde, el guionista Steve Gerber –lo más contracultural que tuvo la Marvel en los 70- entraría en la serie y, también, una suerte de cifrada declaración de principios sobre la naturaleza esencialmente dionisíaca de los tebeos de superhéroes. El género se ha puesto grave en los últimos años por la acción combinada del poso que dejó la revolución de los  ochenta y la pompa y circunstancia popularizada por Christopher Nolan y santificada por los fans con hambre de legitimación cultural. Convendría no olvidar la verdad encerrada en esta viñeta: a veces, las viñetas  Marvel sólo están ahí para hacernos reír.