Una pregunta larga

 

Una pregunta larga es una sección de entrevistas monotemáticas en las que, en lugar de marear a los músicos con distintas preguntas sobre mil y un asuntos, todo gira en torno a un único tema de conversación.

Por Nando Cruz

Soziedad Alkohólika:

Sobrevivir a la censura.

Ilustración por Oriol Malet

Desde principios de los años noventa, esta banda vitoriana ha utilizado el thrash metal como vehículo para expresar todo aquello que ocurría a su alrededor en el convulso Euskadi de ETA y la represión policial. En 2002, la Asociación de Víctimas del Terrorismo inició una campaña contra el grupo que derivó en denuncia y juicio por apología del terrorismo en base al contenido de las canciones Explota Zerdo! y Síndrome del norte.. En 2006 la Audiencia Nacional absolvió a S.A., pero el acoso al quinteto persistiría durante años mediante presiones a consistorios y salas para que no acogiesen actuaciones del quinteto.

En 2013, S.A. intentó tocar cuatro veces en alguna sala de Madrid. No hubo manera. De hecho, hace siete años (desde 2010) que Soziedad Alkohólika no actúa en la capital. Juan, el cantante del grupo, es poco amigo de airear estos asuntos en la prensa, pero en esa ocasión accedió a explicar con todo detalle la persecución a que han sido sometidos por mucho que la justicia española los declarase inocentes.

Ahora, con una de las más feroces oleadas contra la libertad de expresión que haya vivido la España democrática, con condenas a César Strawberry (Def Con Dos) y al rapero mallorquín Valtonyc y juicios a tuiteros y titiriteros escudados en la Ley Mordaza, es el momento de desempolvar aquella entrevista. La pregunta larga, en este caso, no puede ser otra: ¿cómo funciona la censura en España?

La campaña mediática que acabó llevándoos a los tribunales surgió en 2002 en una tertulia de la Cope que luego retomó El Mundo. ¿Esta vez ha habido alguna chispa mediática?Ninguna. Ha sido todo por debajo. No ha sido como otras veces que salta a la prensa porque han enviado un comunicado de la AVT o no sé quién dice que somos perjudiciales para la juventud. Han sido llamadas, amenazas o inspecciones para intentar joder a las salas.

Cadenas de odio se publicó en 2011. En enero de 2013 aún no lo habíais presentado en Madrid. Finalmente, un promotor alquiló la sala Revirock y os contrató. ¿Qué ocurrió entonces?El concierto estaba cerrado y la fecha anunciada, pero la policía hizo una inspección, les debía faltar algún permiso o papel y les cerraron la sala. Esto también lo hacen muchas veces; intentarlo por lo legal. El promotor buscó otra sala. Encontró la Penelope y en principio estaban dispuestos a hacerla en la misma fecha, pero luego nos comentaron que tenían conocimiento por amigos policías de que si hacían este concierto iban a tener muchos problemas: que les harían registros, que iban a tocar mucho los huevos a la gente y que éramos un grupo muy conflictivo. Al ser una sala, digamos, menos del rock, en seguida dijeron: “Buf, no queremos hacerlo”.

Y entonces el promotor ya busca una tercera sala.Sí, pero ya no se podía hacer el mismo día. Cambiamos la fecha y anunciamos el concierto en la Rockitchen. En principio iba palante y lo que pasó es que desde la sala nos dijeron que les había llamado la policía o que se había presentado allí y les había amenazado con que les iban a clausurar la sala si hacían el concierto. Así: directamente. Y no nuestro concierto; también el que había al día siguiente, un festival para sacar dinero para los detenidos de la Huelga General en el que tocaban grupos de Madrid: Non Servium, Habeas Korpus, Boikot… (Se refiere al Irreduktibles Fest, que se trasladó a última hora al CSO La Traba, donde sería finalmente suspendido por la policía).

En este caso, la policía no cerró la sala. La amenaza ya sirvió para que la sala cancelara vuestro concierto y el Irreduktibles.Claro. Les dijeron que si hacían los conciertos de ese fin de semana les clausurarían el local y ellos mismos lo suspendieron. Ya tienen las técnicas para hacerlo porque, si no tienes problemas, ya se encargan ellos de buscarte algo por donde joderte. Y la gente, es normal: es su pan. También ha pasado en otros sitios, pero igual las amenazas han sido más veladas. Pero Madrid es el cortijo de esta gente y parece que funciona más. Otros sitios han recibido amenazas de picoletos diciendo que les iban a poner un control cada semana si hacían el bolo, pero dependiendo de tu situación (como sala) tiras palante o no.

Te muestras comprensivo con las salas que os rechazan.Si no tienes otra fuente de ingresos, por mucho que aprecies al grupo o veas que es injusto, tienes que rajarte. Por eso mismo te digo que hay gente les ha plantado cara y ha dicho: podéis decir misa, que lo voy a hacer porque esta es mi sala y esto no es “Chicago Años 20”.

A salas como La Riviera, Canciller o Moby Dick, ¿ya no os acercáis porque sabéis que no os van a aceptar?No, no. La Riviera fue la primera opción hace unos meses. Durante un tiempo dejaron de hacer conciertos de rock, pero ahora volvían a hacerlos. El promotor les preguntó si podía traer a cualquier grupo y le contestaron: “Sí, sí, claro”. Entonces les dijo que quería traer a Soziedad Alkohólika y dijo: “Ah, no, esos no, que en este barrio hay mucho militar y va a haber movida”. Eso nos contaron. Así de surreal. Y de real.

¿En qué salas de Madrid habéis tocado en anteriores giras?En sus tiempos, tocamos bastante en la Canciller. Y en La Riviera hemos tocado muchas veces.

¿Antes del juicio?Sí, claro, antes del juicio. Después de toda esa tangana tocamos en Macumba (en 2010). Y antes tocamos en La Traba, un casal popular.

Vuestra agencia de management lleva a otros grupos. ¿Tiene asumido que con vosotros hay que ir con más precauciones?Sí. Estuvimos una temporada que no anunciábamos los conciertos hasta poco antes para no dar muchas facilidades. Pero hace más de cinco años que ya los anunciamos normal. No andamos con hostias.

Pero tras ser absueltos en el juicio se suavizó el tema, ¿no?Psé. No mucho, porque estamos marcados ya. En ayuntamientos no hemos vuelto a tocar. Antes tocábamos muchísimo por toda la costa. En fiestas de pueblo y en cualquier lado nos llamaban como pueden llamar a cualquier otro grupo. Y eso se acabó.

No tocar para los ayuntamientos significa que la mitad del circuito de conciertos os queda anulado. ¿Eso quiere decir que la sentencia absolutoria no ha servido de nada?Ha servido para algo porque si no seguramente sería mucho peor. Pero aun así, la AVT la obvia totalmente en sus comunicados y se busca otras excusas para seguir con su paranoia. Fue mejor que nos absolvieran porque si no habríamos ido al talego y ya estaríamos crucificados. Ahora estamos solo colgados de los pies.

Aun así vuestra forma salir de gira tiene unas peculiaridades que no afectan a la inmensa mayoría de grupos españoles.Claro. Cuando quieren contratarnos les advertimos: “Vas a tener esta movida”, “Tranquilo, porque son unos bocas que te amenazan pero no pasa nada”, “Vas a tener presiones”… La gente que nos conoce y está en el mundillo ya sabe lo qué hay. Pero se les advierte, por supuesto.

Comparado con cualquier otro grupo de vuestro entorno y trayectoria, ¿cuántas veces menos tocáis al cabo del año?No sé. Al no tocar en ayuntamientos o fiestas, cuando vamos a salas viene más gente. O tocamos más en salas… cuando nos dejan. Pero es cierto que en verano solemos andar muy parados. Es cuando más cosas salían, pero igual lo que te quitan de un lado te entra por otro.

En todos estos años, ¿habéis detectado épocas en la que la presión contra el grupo era más intensa y en otros, menos?Coincide con quién está en el poder. Cuando ha estado el PP, tanto con nosotros como con otros grupos, es cuando se ha agudizado más la censura. Se había normalizado un poco con el PSOE, pero ahora que ha vuelto el PP ha habido un repunte exagerado. Estos son muy aficionados a las cazas de brujas y en cuanto están ahí se intentan cargar a todo Cristo que no piense como ellos. Intentan imponer su pensamiento único. Mientras estuvo Zetapé no se notó tanto.

¿Y en comunidades donde manda el PP siempre ha sido así?Eso sí. En Madrid últimamente era difícil, pero lo conseguíamos. No con la asiduidad de antes, pero cada dos o tres años tocábamos.

Esta triple cancelación en Madrid ha sido más sonada, pero no es la única de los últimos años. ¿Qué os pasó en Sevilla?Hubo mogollón de presiones de la AVT. Ellos siguen mandando una carta que se pasa por el culo que nos hayan absuelto. Ponen ahí sus mentiras para intentar presionar, que salte un poco a la prensa, se escandalice la gente y así, con la presión de la gente, no se haga (el concierto). Pero eso últimamente no lo consiguen. Creo que les tienen calados. En Sevilla amenazaron con una manifestación delante de la sala y al tío (de la sala) le llamó la policía. El hombre nos contó que no dormía de la caña que le habían metido. Pero fue palante y se hizo.

¿Siempre ha sido la Asociación de Víctimas del Terrorismo quien presiona a la prensa?No siempre. El año pasado UPyD mandó un escrito a la prensa para que no tocáramos en Villena (Alicante) en la presentación del festival Aupa Lumbreras porque somos muy mala influencia para la juventud y no convenía que escucharan nuestras canciones. Hubo presiones, pero el concierto siguió palante porque el tío es bravo y sabe que lo tiene todo legal. Y esta vez en Madrid en ningún momento nos han dicho que hayan recibido la carta de la AVT. Ha sido directamente la policía. Nosotros también tenemos constancia de que el PP, o así nos ha llegado, tiene sus listas negras de grupos que por sus cojones no van a tocar. En Valencia, por ejemplo, nos es súper difícil tocar. En los sitios donde el PP es fuerte, tienen sus listas de grupos non gratos. Hace años íbamos a tocar en un festival en la plaza de toros cubierta de Leganés y presionaron al tío de mil maneras. Como no suspendió, le hicieron una revisión y le obligaron a poner detectores de metales en las puertas de acceso. Eso es un dineral y hacía económicamente inviable el concierto y al final lo suspendió. Le pedían unos requisitos de seguridad inasumibles que no piden a nadie en sus conciertos.

¿Los años más difíciles han sido desde que saltó la tertulia de la Cope en 2002 hasta que se celebró el juicio en 2006?Claro. Eso fue lo más chungo. No podíamos anunciar los bolos. Casi todos los conciertos era una pelea y una agonía sacarlos adelante. Cada dos por tres había reunión de emergencia. Gabinete de crisis, lo llamábamos. Y teníamos que decidir si no decir nada o denunciar lo que estaba pasando. Pero nosotros tampoco queremos ir de llorones por la vida y a veces decíamos: que corra, sin más. Hasta que no hubo el juicio y quedamos absueltos estábamos en una situación de indefensión. Es tu palabra contra la suya. Tú eres un puto pringao que está en un puto grupo de rock y ellos tienen todo el poder, todos los medios a sus pies y toda la influencia de los partidos. Era luchar contra lo imposible. Hasta que no tuvimos ese arma que es que te den la razón sus leyes y sus tribunales la cosa fue muy chunga porque nuestra palabra se la pasaban por el culo. A muy pocos les interesaba publicar lo que nosotros decíamos respecto al tema.

¿Conoces algún otro grupo al que se haya presionado tanto como a vosotros y durante tanto tiempo?Como a nosotros, no. Creo que nos hemos llevado la palma. Pero en Euskadi también está pasando con Su Ta Gar, que los tienen un poco crucificados. Pero lo suyo no es tan gordo: tocan menos por el estado y al cantar en euskera, el que quiera ir a por ellos tiene que traducir. A Berri Txarrak también les han metido cañita en algún paraíso del PP.

¿Dejasteis de tocar Explota zerdo! y Síndrome del norte?No las tocábamos desde hacía tiempo. Hay un montón de canciones viejunas que no tocamos. Esas canciones habían ido desapareciendo del repertorio, así que no tuvimos ningún problema moral. Podríamos haber dicho que no las tocábamos porque a alguna gente le sentaba mal, pero tampoco nos parecía que estuviéramos cometiendo ningún delito, sino que estaban malinterpretando los temas.

¿Pensabas que perderíais el juicio?Yo, sí. ¡Es la lotería! Está claro que según quién nos tocara (de juez) podía pasar cualquier cosa. Según las circunstancias políticas del momento, podía caer para un lado o para el otro. Y ya se vio. Garzón desestimaba cada vez la denuncia y, de repente, un día que está de baja le llega el recurso a Grande-Marlaska y él lo lleva palante. La lógica te dice que un ataque a la libertad de expresión tan brutal y tan arbitrario hubiese sido un puto escándalo como ha sido lo de Pussy Riot en Rusia. Pero veo tantas injusticias, tantas sobradas y tantos juicios-farsa que dices: a saber lo que les conviene. La independencia judicial no es muy… independiente.

El veredicto os exculpó. Solo “rozáis el enaltecimiento” y solo en una de las canciones. Además de aliviarte, ¿te satisface?No me satisface porque no lo roza ni por los cojones. Ni se le acerca. Me convencía mucho más la sentencia de Garzón, que decía que, por mucho que no compartiese nuestros contenidos, (expresarlos) estaba en el derecho de cada uno y que ni por aproximación se acercaba al delito de enaltecimiento del terrorismo ni de humillación a las víctimas. Ponía “ni por aproximación”. Luego los otros pusieron que lo “rozaba”.

Aunque con otro tono, seguís hablando claro y crudo alguna canción de Cadenas de odio como Presunto culpable.Creemos que tenemos ese derecho. Por la edad, más que nada, hoy no voy a escribir cosas como Explota zerdo!. Son letras que haría de otra manera a como las hice cuando tenía diecinueve años. Es normal. No eres tan impulsivo. Pero nos gusta decir las cosas claritas, que no den mucho lugar a dudas. Eso no ha cambiado.

En todo este proceso, ¿no se ha agrietado el grupo? ¿Nadie ha dicho: “rebajemos el tono” o “reconozcamos los errores”?Siempre ha habido algún “Joder, ¿eso tenías que decir?” y algún “¡Ccagoendios, es que tú vas muy salvaje!”. Nosotros mismos vemos cada cosa y sabemos que, en su contexto y en su época, tenía su sentido. Pero esta movida nos unió mucho más. Porque o te unes o te vas a la mierda. Y ver cómo nos llovían hostias de todos lados nos hizo hablar mucho entre nosotros y estar mejor que nunca como grupo. Hemos remado todos hacia el mismo lado. Ahora, a la hora de escribir, nos lo podemos pensar más, pero es más por la trayectoria de vida que porque estos quieran cambiar mi manera de ser.

¿Por qué no acudís a los medios de comunicación para denunciar la situación que estáis viviendo como grupo?Porque no nos suelen apoyar, porque la mayoría de medios siempre apoyan al poderoso. La experiencia que tenemos es que haces unas declaraciones y, a no ser que hagas un comunicado súper concreto, que es lo que solemos hacer, te manipulan, sacan frases de contexto y, al final, intentan dejarnos peor. No puedo generalizar, pero, al final, piensas: ¿merece la pena? Como ya estamos marcados y a la gente le han metido en la cabeza que apoyas la autodeterminación, estos son el demonio y da igual lo que digas. Es como gritar al viento.

Esta vez sí habéis querido, al menos, emitir un comunicado.Ha habido otros casos denunciables y no hemos querido decir nada, pero esta vez nos ha parecido tan grave que tres salas nos impidan tocar y estábamos tan hasta los huevos, que hemos decidido alzar la voz. Por otro lado, no queremos ir de víctimas, aunque lo somos, pero es esa la contradicción y el miedo de que te salga el tiro por la culata. Cuando pasa algo así, crees que va a hacerse una bola grande de denuncia y solidaridad. Pasa esto en Rusia con Pussy Riot y Amnistía Internacional y todo cristo apoya, pero con nosotros es mucho más peliagudo porque en cuanto intentes entender nuestra situación ya estás en el mismo saco y te llaman de todo. Está todo muy politizado.