OUT 1

El Santo Grial del cine francés contemporáneo

por Quim Casas

Jacques Rivette falleció el pasado 29 de enero, a la edad de 87 años. En 2009 realizó su última película, El último verano, protagonizada por una de sus actrices más asiduas, Jane Birkin. Deja tras de si veinte largometrajes y el legado más radical de lo mejor de la Nouvelle Vague y lo que vino después de la nueva ola: Paris nos pertenece, L’Amor Fou, Céline y Julie van en barco, Duelle, Noîrot, Le Pont du Nord, La bella mentirosa, Jeanne la Pucelle, Alto, bajo, frágil, Vete a saber… También deja  excelentes críticas y ensayos publicados en los años cincuenta y sesenta en Cahiers du cinéma, revista de la que fue uno de sus más brillantes e incisivos teóricos. Ya nada puede ser lo mismo para el cine francés. El siguiente texto sobre la recuperación, restauración y edición de una de sus obras capitales, Out 1, fue escrito unos pocos días antes de saberse la noticia de su muerte. He preferido no retocar nada pues al elaborarlo tenía la ilusión, ahora sepultada, de que su obra aún no estaba cerrada del todo.

OUT 1 – O Productora Audiovisual

“Noli me tangere” dice uno de los personajes de La religiosa, la obra de Diderot adaptada al cine por Jacques Rivette en 1966 y por Guillaume Nicloux en 2013. En latín quiere decir “no me toques”. También es el título de un óleo de Antonio Allegri de Correggio pintado en 1518, y el de la versión larga de una de las películas más misteriosas y definitorias del mismo Rivette, quien ya debió fraguarla cuando en su adaptación de La religiosa se pronunciaban estas tres palabras en latín.

Out 1, realizada en 1970, es el genérico, el águila de dos cabezas. Tendría una versión larga, seriada sin ser televisiva, de doce horas y media de duración divididas en ocho episodios, con el subtítulo de Noli me tangere; y una versión corta –corta a lo Rivette– de cuatro horas y veinte minutos, subtitulada Spectre como si de un guiño a James Bond se tratara. Conocida la familiaridad y afecto de Rivette por el relato de misterio y la aventura folletinesca, por los personajes fantasmáticos y las conspiraciones, por Louis Feuillade y Fritz Lang –en una de las imágenes del rodaje de Out 1, el director aparece con un antifaz digno de una fiesta de disfraces de Fantômas–, no es descabellado pensar en el añejo agente 007 como una de las muchas fuentes de inspiración para esta película inclasificable sobre cine y teatro, teatro y cine, ficción, realidad e improvisación, misterio y drama.

Un puzzle de la modernidad, en definición de Cyril Béghin, uno de los exegetas de un filme que incluye más referencias sorprendentes. Según Bulle Ogier, “el rostro” femenino del cine de Rivette, la teleserie de Mel Brooks y Buck Henry Superagente 86 fue también inspiración para Out 1, como lo sería el folletín de Balzac Historia de los trece. ¿El atolondrado Maxwell Smart y su zapatófono en el corazón del más imaginativo cine francés? ¿Balzac, Diderot, Mel Brooks, James Bond? Nadie como Rivette (antes que Godard). Ni Quentin Tarantino le supera en su mezcla de influencias diversas para crear un corpus propio e inigualable.

Out 1 podría haber tenido muchos más admiradores y exegetas, pero durante décadas ha sido una película invisible; un deseo antes que una realidad. Ocurre con ella lo mismo que con esas otras películas, libros, discos o cómics que llevas años esperando ver, leer y tener. Cuando lo consigues, el efecto es distinto al imaginado. El placer ha estado igualmente en la espera, en la búsqueda, en imaginarte como será lo que no tienes. La ausencia y la impaciencia han novelado en el inconsciente un misterio de ensueño.

Tenía pocas referencias de Out 1. Nunca aparecía en los ciclos que podían consagrarse a su director en festivales y filmotecas. Era un fantasma de celuloide, un vampiro que nos había seducido en su inexistencia material. Ya al final de su gestación, cuando Rivette era el exponente más inventivo y radicalizado de la vieja Nouvelle Vague –radicalidad distinta, dentro del relato, a la del Godard maoísta post-mayo del 68–, Out 1 resultaba una obra invisible por su misma naturaleza, tan desproporcionada para los cánones de exhibición ortodoxa. Después, tan solo rememoraciones, algún texto perdido, opiniones vertidas de oídas y algunos comentarios de conocidos que la habían visto en alguna aislada proyección (un acontecimiento antes que una proyección) y a los que envidiabas.

Ha sido definida de forma certera como el Santo Grial del cine francés contemporáneo. De eso se ha tratado durante décadas, de la búsqueda de un cáliz cinematográfico. Pero la era digital no perpetúa los misterios analógicos. Out 1 ha vuelto, o ha renacido de entre los muertos, en impecable edición en Blu-ray y DVD por parte de la firma francesa Carlotta, con los dos montajes alternativos restaurados bajo la supervisión del director de fotografía del filme, Pierre-William Glenn; el documental Les Mystères de Paris –título tomado del folletín decimonónico por entregas de Eugene Sue, otro guiño al Rivette fascinado por las tramas alambicadas y enmascaradas– y un libreto repleto de testimonios, certezas, dudas, cronologías, ensayos e informaciones. Este cofre es como una caja de Pandora. Al abrirlo, no hay vuelta atrás. La historia del cine, de cierto cine, se reescribe. (En Gran Bretaña ha sido editado por Arrow Films con algunos extras distintos).

La película, en cualquiera de sus dos versiones, nace de otra fascinación: la de Rivette por el actor y el trabajo de interpretación. Con algunos de sus colaboradores habituales (Bulle Ogier, Juliet Berto y Bernadette Lafont, más Françoise Fabian, Jean-Pierre Léaud, Jacques Doniol-Valcroze, un soberbio Michael Lonsdale y Éric Rohmer en el papel de un experto en Balzac) construye un complejo entramado que se basa, inicialmente, en la improvisación infinita que llevan a cabo dos compañías de teatro sobre textos clásicos. Pero eso, el teatro filtrado por el cine, o el cine construido a través del teatro, o el documento cinematográfico de un ensayo teatral, ya estaba también en Paris nous appartient o L’Amour fou, y volvería en La bande des quatre.

Rivette añade, en una transversalidad narrativa tan apabullante como deliciosa, una intriga folletinesca en torno a una sociedad secreta, Los Trece, que guarda relación con la personalidad oculta de los directores de las dos compañías teatrales. La sociedad en cuestión haría las delicias de Georges Franju y Jacques Champreaux y podría codearse con los misterios de Belphégor, el fantasma del Louvre. Jonathan Rosenbaum definió Out 1 como uno de los seriales malditos del cine francés. Así que constreñirla en un solo género, modalidad o tendencia es tan estéril como pretender acotar los universos alternativos de la galaxia Marvel.

Serial, acto teatral, pantomima, gestos de cine mudo, modernidad y postmodernidad visionaria, pura vanguardia en el diálogo entre lenguajes artísticos distintos… Eustache (La Maman et la putain) y Assayas (Irma Verp) le deben mucho. Out 1 es tan rica como inabarcable. Ahora la podemos disfrutar en casa, en Blu-ray o DVD (siempre digital), quizá con pausas, goteo impecable de imágenes fascinantes, y de este modo refrendaremos lo que comentaba Michael Lonsdale sobre la forma en que debe ser vista: “Rivette decía que el filme es como un nô japonés: se puede salir de la sala para ir a comer o dormir y después volver”. Un acto de absoluta libertad, un cine que va más allá del propio cine, y del teatro, el misterio y la razón.

Aunque Rivette no lo pretendiera, la conversión de su película en Santo Grial de los tiempos modernos ha equiparado a la cinefilia con el ciclo artúrico, al espectador en pos de un filme maldito con un caballero de la mesa redonda. La invisibilidad del filme ha alimentado los sueños y expectativas ahora recompensadas de muchos cinéfilos y cineastas. Pero toda búsqueda encierra una paradoja, como la de John Wayne cuando encuentra a Natalie Wood al final de Centauros del desierto: vemos Out 1 maravillados, pero sabemos, con tristeza, que ya no hay ninguna otra cosa parecida por la que valga la pena tanto tiempo de búsqueda y de espera (al menos en términos cinematográficos).