Man in the machine

por Joan Pons

Muy olvidados y escasamente reivindicados, Os Resentidos fueron un grupo con verdaderos chispazos de ingenio incluso en sus temas más recónditos. En la semiignota O xaponés Carmiña, Antón Reixa sacaba por su boca al garrulo que la emprende a mamporros con una máquina (expendedora, tragaperras, qué más da) que no le da lo que él quiere. Como todo el mundo necesita facilitar el cauce de su odio buscando un chivo expiatorio de carne y hueso, el energúmeno que protagoniza la canción embestía contra el supuesto japonés (presumiblemente de baja estatura) que él consideraba que estaba dentro de la máquina. Un humano que se animalizaba humanizando a una máquina. Hermosa carambola de traslación de propiedades.

Que detrás de cada máquina y artilugio tecnológico siempre está la mano del hombre es algo de lo que solo nos acordamos cuando el funcionamiento del aparato en cuestión no es el que desearíamos. Esto está mal calibrado-mal programado-mal ajustado-mal engrasado. Porque, si existe la inteligencia artificial, ¿existe también la incompetencia artificial? ¿La negligencia artificial?

En este interín entre dudas es cuando alimentamos también la fantasía-chiste de que, no solo detrás de la máquina, sino dentro hay alguien. Una ilusión muy extendida y muy divertida que riega leyendas urbanas que parecen pensadas por Francisco Ibáñez o sirve de idea motor para creativos con ganas de materializar los what if…? más intempestivos de un brainstorming, como los de la agencia Scholz & Friends de Berlín para el portal especializado en búsqueda de empleo Jobsintown.de.

El GIF de esta semana también echa más leña a este fuego. Progressbar es una microanimación realizada por el francés Vincent Broquarie en 2013 que, aunque su destino original era Vimeo, encuentra en la brevedad que pide el formato GIF la horma a su expresividad. En este caso, se trata de un gag, no tan blanco como parece, sobre ese momento en el que nos sorprendemos pensando que nuestra vida es aquello que se nos escapa mientras contemplamos barras de descarga o maldiciendo el buffering o fabulando con la persona responsable de que un vídeo se cargue más rápido o más lento (en este caso, un jornalero de los embeds con su tractor).

Man in the machine – O Productora Audiovisual

En cierta forma, este GIF nos recuerda lo malcriado de nuestro comportamiento respecto a los avances tecnológicos. Nos hemos tomado demasiado a pecho el “lo queremos todo y lo queremos ahora” sesentayochista. Si esto fuera un artículo para suplemento de periódico dominical ahora tocaría elucubrar, en plan gurú de la inteligencia emocional, sobre la cultura de la aceleración y el resultado instantáneo; o de las patologías monstruosas engendradas por la sociedad de la tecnología como sustituta de la sociedad del espectáculo (aunque quizá una no excluya a la otra). Pero probablemente sea más efectivo acudir al fragmento del monólogo del espectáculo Hilarious de Louis C.K en el que nos regaña por ser unos niños mimados e impacientes que preferimos patalear ante el mal funcionamiento ocasional de un avance tecnológico en lugar de maravillarnos ante la nueva invención: