De la religión, como de la política, uno no puede pasar. No te fíes del que te dice: “No, yo soy agnóstico”. ¿Eso qué es lo que es? A esta vida hemos venido a jugar, así que o crees o no crees. O crees que Dios te ha hecho a su imagen y semejanza, te mira cuando vas al baño y te estará esperando con los brazos abiertos cuando mueras, o no crees en nada de esto pero sí firmemente en que los que se tragan esas historias no deben estar muy bien de la cabeza.

Sea como fuere, y como atea practicante educada en colegio católico, siento mucho respeto por la Iglesia. ¡Ojo! Que he dicho por la Iglesia, no por la gente que ejerce una vida religiosa y contribuyen de manera enorme a perpetuar las injusticias en este mundo; ni por los que creen en ella, ya que al final son cómplices, no solo de estas injusticias sino de eternizar la estupidez humana. Me gusta la Iglesia como modelo de negocio.

La rave
de Dios

TEXTO POR
ESTEFANÍA GUILARTE

Cosas que me gustan
de la Iglesia:

Su visión empresarial. “Si no hay mercado, créalo”. Mucha gente piensa que la Iglesia hace cosas por los pobres, por ejemplo. Aunque, con proyectos como Cáritas, simplemente vienen a cronificar una visión caritativa de la sociedad y no solidaria ni redistributiva. Doy solo lo que me sobra y quedo como un señor. No es fácil vender eso amigos, no lo es. O la cuestión de las misiones en territorios postcoloniales que se resume en “¡Hola vengo a crear un problema! ¡Hola vengo a solucionarlo!”. Brutal, ¿no? Supongo que en los MBA de negocios este será uno de los casos de estudio paradigmáticos.

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La Iglesia necesita de los pobres tanto como el PP necesita a los independentistas catalanes. Y estas señoras bien están en esta mani como podrían estar en una mesa de Cáritas poniéndote pegatinas a cambio de un euro.

Su enfoque de marca. Por un lado, se han sabido mantener fieles a los elementos clásicos de la marca, aunque a veces la sociedad haya apretado, ellos han conservado la linea “Originals” y en historias como el aborto, la homosexualidad o la misoginia se mantienen firmes a tope. Aunque por otro, han creado prelados como El Opus, Los Kikos o Los Legionarios que ofrecen opciones diferentes al gusto del consumidor.

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No confundir a los Legionarios de Cristo con El Cristo de la Legión, el look y todo el rollo que se marcan estos señores se merece otro artículo.

Su política de CEO es también interesante. Sin remontarnos muy atrás, los tres últimos han servido para afianzar la marca en un momento que no estaba pasando sus mejores días. 

Juan Pablo II autorizó las nuevas líneas de negocio que comentábamos antes e hizo una apertura al público joven con los festivales JMJ (Jornada Mundial de la Juventud) con unos resultados que para sí quisieran los organizadores del Primavera Sound.


La ruta de los panes y los peces.

A continuación, Ratzinger (aka Benedicto XVI) recuperó la línea más vintage del infierno perpetuo y eterno e incluso se atrevió a cargarse el limbo. ¡Bye bye bebés no bautizados! Arderéis en el fuego del pecado de vuestros padres sin posibilidad de second chance. Y ahora con el Papa Francisco juegan al poli bueno, cachondo y con Twitter. Que no os engañen: muchísimo más peligroso que los dos anteriores, que al menos iban de cara. Si no me creéis id a una fuente muuuuuucho más fiable como Misteriosa Realidad y veréis que es el Papa Anticristo, de nada. 

Pero a la Iglesia le faltaba algo; experimentar un proceso que han sufrido muchísimos negocios: las pastelerías, las peluquerías, los bares de vermut, las fruterías… A la Iglesia le faltaba Hipsterizarse. Bien, pues ese momento ya ha llegado. Habemus advenimiento. Porque he descubierto algo que realmente me ha dado la vida; me ha dado esperanza y vuelvo a confiar plenamente en la capacidad de la Iglesia de reinventarse y seguir siendo el gran negocio que es. Hillsong Church. En dos palabras: Lo Peta.

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Lo que te gusta una fiesta, bandido… ahora sí que te interesa seguir leyendo ¿eh?

Los conocí por Instagram y decidí acercarme a ellos como debe acercarse una a Dios, sin prejuicios. Así que opté por no googlear e intentar entender de qué iba la historia. Lo primero que llama la atención de esta Iglesia, oriunda de Australia y de reminiscencias evangélicas, es su diseño gráfico. Puro canva, fotos de unsplash y copys mejores que muchas agencias de publi.

También destaca el uso que hacen de las tecnologías, con una fuerte presencia en las redes sociales e iniciativas: puedes ver en streaming sus misas o seguir webinares de formación on-line y dar diezmos por PayPal.

Con un naming la mar de actual (Desayunos Sisterhood, para unos brunch exclusivamente femeninos que organizan), montan por igual actividades para los niños con el nombre Hillsong Kids como noches de creativos un jueves al mes. Por si alguno os busca curro os dejo el enlace. Luego están sus pastores Juan y Damsy, unos chicos jóvenes con un look propio del brunch electronic que igual podrían tener un blog de moda que escribir en O.

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“La sangre de cristo hecha Jaggermaister”

Esta Iglesia, además, fundamenta gran parte de su culto en la música: tiene un sello discográfico propio, Hillsong Workship, desde donde editan referencias de rock cristiano contemporáneo con un puntito indie que, oye, no están nada mal. Y tienen una banda que se llama Hillsong United que perfectamente podría tocar en algún festival blandito, de los que sirven Moritz.


Pero lo que más mola de ellos son sus espectáculos (perdón: misas) en directo. Tuve la oportunidad de estar en su primer Domingo en Madrid. Aun siendo una sala más pequeña de lo que acostumbran a ocupar, estaba petado de gente. Todos iban arreglados como cuando te acicalabas para una discoteca de tarde, y aunque me gustaría decir lo contrario para poder entender un poquito más esta historia, no tenían pinta de frikis. Vaya, mucho menos que mis compañeros de militancia política.

Hillsong Madrid, de momento (porque seguro que pronto se les queda pequeño), lo organizan en un colegio de los Maristas, curas que todavía estarán pensando cómo coño consigue atraer a tanta gente esta historia, un poco como cuando el PSOE mira a Podemos llenando Vistalegre. Entonces llegas a la sala y te reciben con un chocolate caliente y un fiestón: una auténtica rave de Dios.


Lo tengo que reconocer: canté como la que más, levanté las manos, y creo que en un momento se me fue un pelín la olla e incluso oré. Da mucho miedo y es muy estimulante a la vez. Si te gusta la política, te tiene que gustar la religión. La política tiene mucho de religión: mártires como Pedro Sánchez, santos como Errejón, pastores endiosados como Pablo Iglesias… Y mientras algunos esperan el Santo Advenimiento de Susana Díaz y otros que el PSOE muera de una vez (para verlo resucitar, eso sí), Fernandez Díaz busca aparcamiento con Marcelo, su ángel de la guarda.

pd: #UltimaHora el PSC (Partit dels Socialistes de Catalunya) me acaba de enviar un email que van a hacer un grupo de Socialistas Cristianos. No sé si reír, llorar o…rezar.