Graffiti.

por Lluís Quílez

Un mundo apocalíptico. Una ciudad devastada. Un último superviviente. Edgar ha aprendido a sobrevivir en soledad, rebuscando comida entre los escombros y evitando las zonas contaminadas por “el incidente” que acabó con la vida tal y como la conocemos. Pero, un día, la rutina de Edgar se verá interrumpida al encontrar en la pared del lugar donde duerme un graffiti, una única palabra escrita, que delata la presencia de otro superviviente: “Anna”

El trailer aquí

La idea de Graffiti me surge en 2011. Había acabado de distribuir mi tercer corto, Yaninadara y estaba escribiendo un largometraje. Siempre había querido hacer una historia postapocalíptica pero fuera de los clichés del cine de supervivencia. Como siempre suele suceder tras digerir algunas experiencias personales, se acaban transformando en una idea y después empieza el trabajo intelectual de transformarla para el formato cinematográfico. No me gusta forzar demasiado, así que cuando una idea está madura acaba cayendo por su propio peso.

No creo que Graffiti sea un thriller o una película de suspense. Es más bien un drama romántico, pero me interesa contarlo a través de los mecanismos del misterio. En referencia al pensamiento mágico, diría que el niño que tengo dentro es quien toma la riendas en ciertos momentos y me lleva a explorar el mundo de la fantasía, los sueños y la magia.

Graffiti surge ante la necesidad de hablar del amor idealizado, o incluso platónico, que no tiene que basarse en algo real o tangible. O, si se basa, puede estar completamente alterado por la percepción del enamorado.

Es una historia minimalista, contada a partir de pequeños detalles, que usa pocos personajes y localizaciones para explicar con concreción, claridad y fuerza lo que pretende. Es por ello que la elección de la ciudad abandonada de Pripyat (Ukrania) como principal localización ha sido el pilar sobre la que se han construido este proyecto.

Esta ciudad es conocida porque sufrió el peor accidente de la historia de la energía nuclear: el 26 de abril de 1986, se produjo el sobrecalentamiento y explosión del reactor número 4 de la Central Nuclear de Chernóbil, el cual emitió 500 veces más radiación que la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima en 1945. La ciudad se vio afectada por la radiación y debió ser evacuada.

Edificios derrumbados, calles vacías, ecos del vandalismo y el saqueo de los últimos supervivientes antes de ser evacuados, lluvias interiores causadas por las reiteradas goteras, vegetación que se abre camino agrietando el cemento, moho que recubre las paredes… Estos son algunos de los síntomas del mundo frío y fantasmagórico en el que vive Edgar, nuestro protagonista.

Director: Lluís Quílez
Guión: Javier Gullón y Lluís Quílez
Productores: Lluís Quilez, Ester Velasco y Cristian Guijarro   P
Productores Ejecutivos: Jeff Skoll, Jonathan King y Cristian Conti
Productores Asociados: Peter H. Reynold y Xavier Cardona
Ay. Dirección: David Casas
Director de fotografía: Isaac Vila
Director artístico: Clara Álvarez
Vestuario: Giovanna Ribes
Maquillaje y peluquería: Ana M. Balsera
Sonido directo: Jordi Rossinyol
Diseño de sonido: Albert Manera
Montaje: J.L. Romeu y Jaume Martí
Música: Arnau Bataller
Supervisor VFX: Luis Tinoco

38 Premios internacionales incluyendo Sitges, Santa Barbara, Manchester, Rincon, Boston, Ganador Mèlies d’Argent y Oscar short listen