Espejito,

espejito

No sé que hizo que,dieciocho años después de su estreno, un plano de Contact, la de Robert Zemeckis, se hiciera viral. Pero por ahí está, acumulando shares, likes, retweets y regrams. Las publicaciones vienen acompañadas de artículos que explicaban las triquiñuelas que se tuvo que inventar Zemeckis para hacerlo.

Todo dentro de lo normal, un chroma, un par de plates, mucha paciencia y bastante talento. Vista así, en bucle en tu muro de Facebook, alucina bastante. Pero cuando la ves dentro de un conjunto de secuencias dentro de la peli no llama tanto la atención. Será porque ya empieza con un plano de tres minutos con el mismo recurso pero, en vez de un pasillo, recorre algunas galaxias hasta llegar al ojo de Ellie. Supongo que eso no cabe en formato GIF.

No pretendo hacer un análisis sobre la película, pero Zemeckis se pasa buena parte del metraje atravesando ventanas y reflejos con movimientos de cámara rocambolescos como guiño, digo yo, a conceptos (tanto científicos como filosóficos) mucho más complejos.

Pero dejando de lado conjeturas sobre el espacio-tiempo, y sin pretender quitarle mérito a Zemeckis, esto de los planos imposibles a través del espejo ha sido un hit dentro de la pantalla. Quiero huir aquí de la típica lista de las mejores secuencias con espejos; solo hay que googlearlo para encontrarlas todas. Así que me he limitado a escoger dos ejemplos completamente opuestos al plano de Contact, que no aparecen en ninguna de estas lista, y que para mi recogen las dos posibles funciones del uso del espejo: una como técnica puramente visual y otra como recurso simbólico (dualidad, identidad, aceptación, confrontación…)

A nivel estético me hubiera gustado encontrar uno menos conocido, pero ninguno llegaba a un extremo tan potente como Let Forever Be, el videoclip de The Chemical Brothers que Michel Gondry hizo en 1999. De hecho, no creo que haya ningún espejo en este video. Seguramente, eso hace que me guste mucho más.

En el lado opuesto, y tocando conceptos tan puros que ni me atrevo a nombrar, está Svyato. Un documental de Victor Kossakovsky de 2005 en el que nos enseña las reacciones de su hijo de dos años cuando descubre su reflejo tras habérselo ocultado durante toda su vida.

Llevo pensado desde la primera palabra que he escrito en este texto cómo poner de excusa la secuencia de Contact para llegar a este documental. Pensaba que no lo iba a conseguir; lo siento si ha sido demasiado brusco.

Por María
Sosa Betancor