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O Magazine
2015-2017

LAS

YOKO ONO
DEL CLUB

BILDERBERG

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POR LUCÍA

LIJTMAER

Una vez más, Tania. Vayamos dónde vayamos, Tania. La vinculación de Tania Sánchez y Miguel Vila a la crisis interna de Podemos Madrid venía cocinándose desde hacía tiempo, y solamente ahora sale a la luz, tras observar paso a paso los movimientos de la formación. Tal como informaba El Mundo, la escalada de poder de la diputada y ex de Pablo Iglesias podría tener un papel primordial en la lucha por Madrid: Sánchez construyó candidaturas unitarias en varios municipios de Madrid con el visto bueno de Podemos y atesoró un gran poder interno junto al número dos de Podemos en Madrid, y ahora diputado nacional, Miguel Vila.

La crisis interna de Podemos Madrid –ya estatal– acapara titulares, pero es Tania lo que obsesiona: la mención a la diputada como posible villana y su acumulación de poder la han convertido en trending topic y ha sido objeto de duras críticas en twitter. La “Yoko Ono de Podemos” cristalizaba en la narrativa mediática, una vez más, con enorme éxito.

El papel de las mujeres en los entornos de poder político y económico fascinan a la prensa en todo el mundo desde siempre. No importa cual sea su actividad real –en el caso de Sánchez, de evidente trayectoria política y más que probado poder dentro del partido–, el relato exige que su protagonismo sea destructivo. Tras las bromas en twitter y los chismorreos en el congreso, se reconoce el interés que provoca la historia jugosa: una Lady Macbeth contemporánea, dispuesta a todo por el ansia de control, pone en jaque una vez más a todo lo que la rodea.

¿Es nuevo este relato? En absoluto. A lo largo de las décadas hemos contemplado desarrollarse diferentes casos en los que las Helenas de Troya del poder político y económico hacían correr ríos de tinta e incluso eran convertidas en musas literarias. Porque la realidad supera la ficción, aquí van las Yoko Ono del Club Bilderberg:

Las Yoko Ono del Club Bilderberg – O Estudio Creativo

Margaret Trudeau echando horas en Studio 54


MARGARET TRUDEAU
Y EL GOBIERNO


DE CANADÁ

Antes de que Justin Trudeau enamorara al electorado canadiense y se convirtiera en su primer ministro, existió su madre. Pocas mujeres han tenido una vida pública tan notoria como la de la mujer de Pierre Trudeau, primer ministro canadiense y refundador del Canadá moderno. Con dieciocho años, en 1968, Margaret Sinclair conoció a Pierre Trudeau, veintinueve años mayor que ella, y se casaron poco después. La vida de la primera dama, de veintidós años, fue escudriñada desde el inicio, y ella dio alpiste a la prensa. En los años del matrimonio Trudeau, Margaret contrabandeó drogas en el equipaje del primer ministro, hizo apariciones descocadas en Studio 54 y destrozó una obra de la artista conceptual canadiense Joyce Wieland que colgaba de la pared en la residencia oficial del primer ministro en Ottawa porque celebraba “la razón sobre la pasión”. Sus escarceos con varios miembros de los Rolling Stones (Ronnie Wood y Mick Jagger), la entrevista a Playboy en la que confesó haber abortado –en un momento en el que estaba penado en su país–, su minifalda en visita oficial a la Casa Blanca… es difícil aventurar cual fue el mayor desestabilizador, pero sin duda, los hubo. Tras divorciarse en 1977, dice la leyenda que Margaret Trudeau celebró la derrota del Partido Liberal de Pierre en las elecciones de 1979 bailando en un cabaret de Studio 54.


WENDI DENG,
NEWS CORP
Y TONY BLAIR

Si su historia fuera ficcionalizada, nadie la creería. Nacida en el seno de una familia de ingenieros china, Deng Wenge (más tarde, Wendi Deng) creció en la contaminada ciudad Xuzhou, en una casa sin agua caliente y dónde escaseaba la comida. A los dieciocho años, mientras estudiaba medicina, conoció al empresario Jack Cherry y a su mujer Joyce, que se ofreció a ayudarle con el aprendizaje del inglés y apadrinó su traslado a Estados Unidos. Al poco tiempo, Jack dejó a su mujer por Wendi y se casaron. Tras conseguir la residencia en Estados Unidos, Deng dejó a Cherry por un compañero de la facultad de económicas y estudió un máster en Yale. Deng se especializó en macroeconomía y consiguió unas prácticas de verano en Star TV, en Hong Kong, parte del grupo News Corp, del magnate y billonario Rupert Murdoch. Tras fascinar a toda la empresa, hechizó también al propio Murdoch, que tenía como principal objetivo ampliar su emporio en China. A las dos semanas de conocerse, dejó a su mujer y se casaron. Wendi Deng se convirtió en la directora del holding que autorizó la creación de la marca MySpace en China y, a su vez, fue la jefa de la operación. Murdoch compró la compañía por 580 millones de dólares y le arrastró el huracán Facebook: tuvo que venderla por 35 millones en 2011. Según la revista Vanity Fair, Wendi tuvo un affair con Tony Blair poco después, lo que precipitó su divorcio de Murdoch en 2014.

Wendi Deng con Rupert Murdoch: esta noche tenemos photocall

Las Yoko Ono del Club Bilderberg – O Estudio Creativo

Marta Chávarri ayer y Marta Chávarri hoy

MARTA CHÁVARRI    Y FCC

Los años ochenta en España serán recordados por algunos escándalos, pero especialmente, por un look: el de Marta Chávarri Figueroa, hija de diplomático y bisnieta del conde de Romanones. La mecha rubia, la chaqueta de ante y el moreno de Marbella convirtieron a Chávarri en la primera it girl española. Casada en 1982 con Fernando Falcó y Fernández de Córdova, marqués de Cubas, llegó a los titulares tras su infidelidad con Alberto Cortina, consejero delegado de Construcciones y Contratas (FCC) y esposo de la multimillonaria Alicia Koplowitz. Hasta aquí, el momento prensa rosa. Y ahora, el económico: Alberto Cortina renunció a su puesto en la empresa matriz de uno de los mayores grupos europeos de infraestructura y servicios públicos, tanto por volumen de cifra de negocios, como por rentabilidad. En el momento del escándalo, se trataba de la segunda empresa española en el sector de la construcción de mayor crecimiento del país.


ISABEL PREYSLER

Y EL PSOE

Antes de que Mario Vargas Llosa hiciera declaraciones sobre Podemos y Venezuela, antes de que saliera en la revista ¡Hola!, antes de poner por ejemplo de líder político a Margaret Thatcher, Preysler ya había transitado el poder con un romance que se trasladó al Congreso de los diputados. Tras conocer al Ministro de Economía Miguel Boyer en 1982 mediante su esposo, el marqués de Griñón, comenzó un romance que palpitaría en la clandestinidad al menos tres años. Boyer dejó a su esposa en 1985 e inició una relación de pareja con Preysler, lo que limitó su carrera política. El economista, al que se le auguraba un futuro esplendoroso en el ala más moderada del partido, abandonó el cargo en 1985, tras exigir sin éxito una vicepresidencia económica. El entorno del político daba por hecho que el romance con la reina del papel couché no había favorecido a su trayectoria. Tres años después, Isabel Preysler se casó con Boyer, entonces presidente del Banco Exterior de España.

Las Yoko Ono del Club Bilderberg – O Estudio Creativo

Preysler con Boyer… y un escritor que a ella le hacía mucha gracia


BARBARA AMIEL


Y HOLLINGER INTERNATIONAL

La periodista y socialite Barbara Amiel pertenece al selecto entramado de primeras, segundas y terceras esposas de grandes hombres de negocios y era una fuerza mediática por derecho propio. Fue columnista en The Times, The Sunday Times y una popular figura televisiva antes de conocer al magnate de la prensa británica Conrad Black. Lady Black, como pasó a ser conocida tras su matrimonio, se convirtió en una extravagante y dogmática amante del lujo. Una entrevista concedida por Amiel a la revista Vogue daba cuenta de su innumerable cantidad de armarios roperos, zapatos y joyas. La entrevista fue el detonante para que Hollinger International, de la que Conrad Black era consejero delegado, emprendiera acciones legales contra la pareja y otros ejecutivos por valor de 1.200 millones de dólares. Black fue condenado por fraude a la compañía y pasó cuatro años en prisión. Amiel inspiró el personaje de Zenia en La novia ladrona, de la escritora Margaret Atwood..

Las Yoko Ono del Club Bilderberg – O Estudio Creativo

Barbara Amiel, crazy eyes