Viñetas

robadas.

En plan

En plan gorda – O Productora Audiovisual

por
Jordi Costa

Definía el siempre sabio Jesús Cuadrado en su monumental Atlas Español de la Cultura popular. De la Historieta y su uso 1873-2000  al madrileño Nicolás (Nicolás Martínez Cerezo) como autor practicante de un humor filoanarco e ingenuista” , pero valga añadir que también fue un motor de psicodelia y de poesía alucinógena en el ámbito de la historieta infantil española. No fue el primero en introducir los colores y las formas dionisíacas de lo under ground en las publicaciones para niños: antes de conocer la obra de Crumb, Shelton y tantos otros, ya habían abierto las puertas de mi percepción trabajos como esa alucinante colección de cromos editada por Bruguera en los setenta  que se llamaba Hippy 2000  o las viñetas-fiesta pop del Peter Petrake  de Miguel Calatayud o los especiales de El Habichuelo que publicó un TBO  dispuesto a abrazar la modernidad con inesperado entusiasmo… Cuando Nicolás llegó a las páginas de Zipi y Zape  a principios de los ochenta , tras haberse fogueado en la década anterior en revistas como Hilo Musical o La Codorniz , nuestra particular escudería de artistas legítimamente contraculturales ya había dado el salto de la intemperie a la profesionalidad de la mano de El Víbora , pero el aleccionamiento de las jóvenes generaciones en las policromías del placer seguía siendo un trabajo cargado de sentido: me gusta pensar que La Gorda de las Galaxias, el inolvidable personaje de Nicolás en  Zipi y Zape, estaba ahí para eso… para formar a los futuros lectores de tebeos underground .

Esta viñeta pertenece a una aventura de dos páginas recogida en el álbum recopilatorio de La Gorda de las Galaxias  que publicó Bang Ediciones, en su colección Mamut Golden Age en mayo de 2012: en ella, la oronda y flotante súper-heroína acude al rescate del Hombrecillo de las Nieves –un Hombre de las Nieves bajito-, que se está pelando de frío en el planeta Frescales. Uno podría pasarse días enteros mirando esa viñeta, donde la herencia más pura y surreal de La Codorniz  se acelera para encontrarse con los colores de la alegría lisérgica bajo un ritmo que uno, inevitablemente, imagina parecido al de una canción de Vainica Doble sustentada en el recuerdo de un tema de los Beatles de la época del Submarino Amarillo. Todo es seducción y encanto en el trazo, poesía e hipnosis, formas redondeadas, evocaciones de un cosmos de rotuladores Carioca, identidad desbordante en la rotulación y hasta en el contorno de los bocadillos… Uno nunca puede anticipar dónde aparecerá el estímulo que active el resorte de una risa tonta, que es siempre una risa pura: aquí aparece en un giro verbal –salió volando en plan gorda” – que so lo un alma de cántaro podría considerar expresión agresiva, ofensiva o políticamente incorrecta. ¿Qué significa salió volando en plan gorda” ? ¿Acecha ahí una ofensa dirigida a las personas con sobrepeso? Tal y como yo lo entiendo, salir volando en plan gorda no es más que salir volando con ímpetu, vehemencia y determinación. La determinación propia de quien tiene una misión trascendental que cumplir: ofrecer una educación para la insumisión (poética) a los jóvenes lectores de Zipi y Zape .