Por
Violeta
Kovacsics

El fin

del “fin”

Mon oncle siempre fue cosa de casas, desde la impoluta y geométrica Villa Arpel al piso de enrevesado acceso de Monsieur Hulot. Tati aprovechó la primera película en color de Hulot para dotar de un sentido pop a la mansión. El encanto, sin embargo, recaía en la modesta casa de Hulot, a la que el protagonista accedía después de montar unas laberínticas escaleras.

Los GIFs, en cambio, son cosa de bucles. Son imágenes en movimiento que se repiten sin fin, pues cuando aparentemente terminan no hacen más que volver a empezar. Quizá por eso, Fray Mollo, autor del GIF que nos ocupa, lo tituló Jacques Tati ad nauseam. El fragmento define a la perfección la escena y el espacio, con un ejército de Hulots que se multiplican sin pausa, siempre con el gesto alto y serio de Tati. Tan solo hay un momento en el que el personaje aparece solo, sin ninguno de sus dobles: es en el piso de arriba, cuando por fin se dispone a abrir la puerta de su casa. El GIF sirve también para acercar a Tati a uno de los lugares que le corresponde, el de una comicidad tan propia del relato como de lo experimental.

El GIF se regodea en el loop, en la más pura esencia del movimiento. De hecho, este gusto por evidenciar el bucle parece ser un motivo recurrente en las imágenes publicadas por Fray Mollo. En YouTube, podemos ver un par de vídeos basados en Trafic (de nuevo, Tati), en el que el movimiento de los vehículos amarillos se convierte en algo hipnótico; o una pieza a partir de Twin Peaks, en la que un coche y su movimiento se multiplican, como el Hulot del GIF sobre Mon oncle. Las imágenes son manipuladas, y el concepto se exagera: se repite tanto el movimiento como los propios objetos y personajes, clonados para ensalzar la redundancia. La idea reaparece en el GIF que Mollo ha publicado con motivo de Solaris, que aprovecha la simple imagen de un automóvil en un túnel para eliminar por completo el significado de principio y fin.