ALIMENT

RAZORS

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RAZORS

ALIMENT

RAZORS

Por

Luis Cerveró

Fotos de

Rafa Castells

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Director: Luis Cerveró
Artist: Aliment
Production Company: O
Record Label: La Castanya
Producer: Fiona Vidal-Quadras
DOP: Marc Miró
Gaffer: Dani Verge
The Electricians: Carles Roman & María González

Shot by: Albert Alcoz, Aitor Bigas, Luis Cerveró, Raúl Cuevas, David Domingo, Xavi Lozano, Luis Macías, Fran Ríos, Joel Rojas, Alex Sardà and María Sosa Betancor

Many thanks to: Irene Asensio, Gerson Aguerri, Edu Grau, Zeferino, Hangar, Crater Lab

La primera vez que vi a Aliment en directo fue a finales de 2012, en un concierto muy salvaje en el cuartucho del fondo de Luchador Records. El ambiente era brutal, una comunión perfecta entre grupo y público, espacio y sonido.

Cuando dos años más tarde Joan y Albert Guardia de La Castanya me escribieron para proponerme hacer un video para uno de los temas de Silverback, lo único que yo tenía claro es que quería rodar a Ignasi, Pol y Edu tocando en directo.

Cuando me pasaron el disco me propusieron que eligiese yo el tema. Escogí No Fuzz porque dura cincuenta segundos y siempre me ha apetecido hacer un video breve y contundente de rock and roll, algo que se acabe nada más empezar y te deje con ganas de mas, como Sheena is a parasite de Chris Cunningham. Me contestaron que No Fuzz no les gustaba mucho al grupo y que había estado a punto de quedarse fuera del LP, pero proponían Razors a cambio, que solo dura veinte segundos más.

Quedamos una tarde para hablar del concepto y me contaron que Razors parte de una experiencia algo traumática en la que Edu rompió una cuerda de la guitarra en un ensayo y, al partirse, esta saltó como un látigo y le cortó el ojo. La canción va sobre la impresión fisiológica de un corte, sobre la idea misma, un poco insoportable, de cortarte algo tan blando y frágil como el globo ocular.

Después de pensar un tiempo, les propuse trasladar la idea del corte a una especie de collage visual totalmente discordante, al estilo de un corto inencontrable en la web llamado Something Is Seen But One Doesn’t Know What, de Keith Sanborn. Cada plano sería totalmente distinto del anterior, sumiendo al espectador en el caos narrativo, como una especie de zapping con conexiones espacio-magnéticas. Trabajé durante un tiempo con esta idea, llegándome a reunir con el director de fotografía Oriol Barcelona, para hablar de cómo hacer esto de manera libre y errática, rodando algún plano suelto de tanto en tanto. Pero el tiempo pasaba y no encontrábamos nunca la manera de ponernos con esto; aparte de que cuantas más vueltas le daba, más se parecía lo que tenía en la cabeza a los videos que habíamos hecho mil veces en Canada: montajes asociativos más o menos aleatorios con el fin de provocar una montaña rusa de eye candy.

Un día de verano, mientras rodaba un spot en Bucarest y los técnicos arreglaban durante horas por enésima vez una gigantesca y fragilísima Motion Control, caí en la cuenta de que lo que estaba pensando era en realidad lo contrario de lo que tenía que hacer. Un corte entre dos planos no es un corte en la visión, en el sentido de que no mutila nada, no es agresivo: simplemente pasas de uno a otro. El verdadero corte visual se produce si cortas entre una acción que guarda continuidad. Ya ves, qué cosa más básica y que gilipollez que no me diera cuenta antes. Pero desde entonces para mí era evidente que lo que teníamos que hacer era rodar con muchas cámaras una acción continua y trocearla exageradamente en el montaje. Recordé entonces dos referencias que me han perseguido durante años: una es una escena de la película inacabada The Other Side Of The Wind de Orson Welles, en la que John Huston y Peter Bogdanovich se encuentran y hablan rodeados de periodistas con cámaras y el montaje salta abruptamente entre todos los puntos de vista que rodean la acción. La otra es una actuación de Joe Cocker and the Grease Band en el programa de televisión How It Is, en la que la realización multi-cámara se apoya en una edición en directo, por momentos frenética y algo torpe, que potencia los subidones del cover de With a Little Help From My Friends.

Les pasé las dos referencias a La Castanya y Aliment y les pareció bien el cambio en el rumbo.

Orson Welles,
The Other Side of the Wind

Joe Cocker,
With a Little Help from My Friends

Lo que faltaba entonces era encontrar todas las cámaras (y operadores) que pudiésemos que estuviesen dispuestos a venirse a rodar al grupo tocando Razors en directo. Porque otra cosa que tenía clara, además de rodar al grupo, era hacer este video en cine. Por qué rodar este video en cine no es una pregunta a tener en cuenta. La pregunta a tener en cuenta es por qué no se rueda en cine todo lo que se rueda en video de alta definición y está envileciendo nuestras vidas y nuestras retinas de manera irrevocable.

Mi primer gran aliado fue David Domingo aka Stanley Sunday, gurú de fotoquímico y experto en como hacer frente a las limitaciones impuestas por el capitalismo al uso del celuloide. Él nos recomendó donde comprar negativo y varios laboratorios (internacionales) que siguen revelando 16mm. Además, puso a disposición sus dos cámaras y se encargaría de coordinar todo el dispositivo de enhebrado y logística general de las cámaras.

Después de muchos esfuerzos, conseguimos un total de once cámaras y otros tantos operadores, lo que acabó conformando un mapa de la gente en la ciudad que sigue apostando por el cine como formato vivo y posible. Además de David, vinieron con su propia cámara Albert Alcoz, cineasta experimental y teórico responsable entre muchas otras cosas de la web Visionary Film; el director de foto Fran Ríos y Luis Macías, evangelizador del 16mm y fundador del colectivo Crater Lab, que pusieron a nuestra disposición cuatro cámaras. También nos prestaron sus cámaras el operador Edu Grau y el realizador Gerson Aguerri. Y vinieron como operadores el realizador Raúl Cuevas, los operadores de cámara Xavi Lozano y Joel Rojas, la directora María Sosa, Alex Sardá, cineasta y fotógrafo, y Aitor Bigas, montador y batería de Mujeres y Univers.

El director de fotografía Marc Miró se encargó del diseño de luces y de la secuenciación de los dimmers y estrobos. Tuvimos una breve reunión de preproducción en la que hablamos de algunos trabajos que tuvieran un juego de luces cruzadas similar. Recuerdo particularmente hablar y compartir impresiones sobre la textura y las luces de Dolls, de Primal Scream, pero nosotros no teníamos ni de lejos los recursos para colgar tantas luces ni construir un forillo blanco de contra.

En general fue todo rápido, sencillo y directo. Bastante pim pam. Ir y hacerlo. Elegimos el plató de Hangar porque es barato y oscuro, de paredes negras. Quedamos todos los operadores un rato antes para distribuirnos las posiciones mientras el grupo montaba y ensayaba. Abrimos puertas y la gente que había venido a ver al grupo tocar entró. Interpretaron cuatro temas para calentar un poco el ambiente y el quinto fue Razors. Como los spools de 16mm son casi tres minutos y el tema dura 1’10 después de tres o cuatro temas más lo volvieron a tocar, en un ambiente cada vez más festivo. Cuando acabamos de rodar, siguieron tocando simplemente para pasarlo bien. En total el rodaje no duró más de tres horas. Fue divertido, rápido y fácil.

Cuando termino el directo subí a una pequeña sala con David Domingo y rodamos de la pantalla de mi portátil imágenes de anatomía robadas de YouTube para meter algún inserto que hiciera referencia a los corte fisiológicos del globo ocular.

Una vez terminado el rodaje. lo peor fue esperar seis semanas al revelado del material y sincronizar a ojo todas las imágenes.

Es un vídeo sencillo, directo y sin más pretensiones que plasmar en pantalla la energía del grupo, lo guapos que son y lo de puta madre que es su música.