Being Boring,

Canciones que sonarán en mi funeral: Interlude de Morrissey & Siouxsie, The First Time Ever I Saw Your Face de Roberta Flack, You Are My Sister de Antony, Se me va de Bambino, Sea Of Love de Cat Power, Aquellas pequeñas cosas de Serrat, Where The Dreams Go To Die de John Grant… Y por supuesto, Being Boring de Pet Shop Boys, un tema que no sólo me va a acompañar toda la vida, sino que ya nació para despedir a alguien, concretamente a un amigo de la adolescencia de Neil Tennant que murió de sida. El dúo británico le había dedicado dos canciones previamente: It Couldn’t Happen Here, de Actually (1987), sobre la experiencia de ser diagnosticado VIH positivo; y Your Funny Uncle, una balada a piano que describe su funeral y que fue la cara B de It’s alright (1989). Así que lo que plantearon aquí fue algo mucho más ambicioso y que, a la postre, convirtió a la pieza en una composición única: Being Boring es algo así como la idealización de la juventud de Neil y su amigo en versos que viajan por el siglo XX y se detienen en sus dos décadas más alegres y hedonistas, los años 20 y los 70. La elección no es casual: ambas supusieron estallidos de libertad y sensualidad que se truncaron bruscamente; los 20 por el crack económico de 1929 y los 70 por la aparición del sida. La vida del amigo de Tennant era también una fiesta que acabó rápida y precipitadamente.

Being Boring fue el segundo single de Behaviour (1990), del que este año se cumple el 25 aniversario. Es tal vez el mejor disco de Pet Shop Boys, producido por Harold Faltermeyer y con colaboradores como Johnny Marr, el Balanescu Quartet o el compositor de bandas sonoras Angelo Badalamenti. A menudo se ha dicho que la música del dúo es cinematográfica y en ninguna otra ocasión como aquí podemos entender esa afirmación. Acompañando a la melodía, pulcra, delicada, bellísima, Chris Lowe subraya los saltos en el tiempo de la letra con el sonido sintetizado de un arpa, un efecto similar al que utilizaban las películas de los años 30 ó 40 cuando empezaba un flashback. Tennant, más que cantar, ejerce de narrador, susurrando al oído del oyente su relato autobiográfico. La letra empieza con el recuerdo a una fiesta en Newcastle, ciudad donde nacieron él y su amigo, cuya invitación incluía una cita de Zelda Fitzgerald, escritora y esposa del autor de El gran Gatsby, iconos ambos de los felices años 20. Y luego llega el estribillo, la perfecta sublimación de la juventud; de una juventud embellecida, soñada:

por
Oscar del Pozo

25 años

“Nunca nos aburríamos
Teníamos mucho tiempo para nosotros mismos
Nunca nos aburríamos
Nos disfrazábamos, nos peleábamos y luego nos reconciliábamos
Y nunca nos reprimíamos ni nos preocupábamos de que el tiempo pudiera acabarse”

De ahí saltamos a los años 70, cuando Neil Tennant llega a Londres en busca de fama y fortuna, pero con dudas e inseguridades:

“Cuando me marché,
dejé la estación con una mochila a la espalda y algo turbado
Alguien me dijo:
si no tienes cuidado, te quedarás sin nada y de nada podrás cuidar.”

Más adelante insinúa su salida del armario:

“Tenía zapatos altos y había ganado
Había echado el cerrojo a una puerta cerrada
Ya no me iba a aburrir nunca más”.

Y acabamos en 1990, con Tennant añorando a su amigo, que ya ha muerto:

Nunca soñé que llegaría a ser la persona que siempre quise ser
Pero al margen de los sueños pensé que tú estarías sentado aquí, conmigo”,

Being Boring, 25 años – O Productora Audiovisual
Being Boring, 25 años – O Productora Audiovisual
Being Boring, 25 años – O Productora Audiovisual

Las fotografías de las tres portadas diferentes del single fueron originariamente tomadas por The Douglas Brothers para ilustrar un artículo de la revista Creem (el mismo que describió a Chris Lowe y su anorak neumático como un “B-boy llegado desde Plutón”). A Pet Shop Boys les gustaron tanto que compraron varias de ellas.

He escuchado estos versos cientos de veces y nunca dejan de emocionarme. Cuenta Neil Tennant que, cuando él y su amigo eran adolescentes, soñaban con convertirse en alguien especial y no tener vidas ordinarias. Eran, pues, como casi todos los adolescentes. Lo excepcional de su historia es que uno hizo su sueño realidad y se convirtió en una estrella del pop, más o menos al mismo tiempo que el otro contrajo su enfermedad. Un contraste especialmente trágico que el vocalista no oculta y que tampoco le genera sentimiento de culpa: la suya es una tristeza serena, flemática. Como escritor, parece aceptar que la vida es injusta, que a unos les va bien y otros no tienen tanta suerte. Así de fácil. Una postura tan honesta y tan sabia que me conmueve muchísimo. (Por cierto: al inicio del mítico videoclip de Bruce Weber que sirvió para promocionar Being boring, Pet Shop Boys firman un texto escrito a mano en el que explican que la letra trata sobre los ideales que tienes cuando eres joven y lo que acaban resultando cuando creces. Todo encaja).

Este es el cast del videoclip de Being Boring. Ellos SÍ fueron invitados a la fiesta a la que todos querríamos recordar que habíamos asistido.

Being Boring

El videoclip. La guinda. Sabedores de que tenían entre manos una canción excepcional, Tennant y Lowe recurrieron al hombre que dos años antes había convertido la decadencia de Chet Baker en uno de los más hermosos poemas de la historia del cine: el documental Let’s Get Lost (1988). Ya le habían llamado para dirigir Domino Dancing (1988), pero entonces Bruce Weber alegó estar demasiado ocupado. “Nunca sabes si sus imágenes son del presente o del pasado”, dijo de él Neil Tennant. Y eso era perfecto para la canción. El cineasta y fotógrafo sabe dotar a sus trabajos en blanco y negro de un aura onírica y definitivamente atemporal. Weber montó una fiesta repleta de modelos que duró un día (entre los asistentes estaba una hija de Robert de Niro, Drena), durante la cual se rodó el clip. El resultado es LA FIESTA, así, en mayúsculas; esa a la que a todos nos gustaría haber sido invitados. Es tan perfecta que tal vez no existió nunca, puede que simplemente la hayamos mejorado en nuestra memoria. Pero justo eso es lo que hacemos con algunos de nuestros recuerdos de juventud, ¿no? Nos quedamos sólo con la parte bonita. Y de eso habla Being Boring, en definitiva: de recordar sólo la parte bonita.

Sin la música, sin la letra, sin la suma de música + letra de la canción de Tennat-Lowe, estas imágenes de Bruce Weber serían solo una estilización de la imagen publicitaria o tendrían solo un atractivo homo. Convertidas en el videoclip de Being Boring, estas instantáneas de felicidad juvenil se entristecen y adquieren una dimensión Proustiana o Scott-fitzgeraldiana.

Being Boring, 25 años – O Productora Audiovisual