† Muerte por sobreactuación.


por Joan Pons

Mi primer impulso al intentar escoger un gif que me sugiriera el mes de agosto fue elegir este:

De alguna manera, este televisor reproduciendo el oleaje del mar en un loop un poco cutrón y en un encuadre pobre (se nota excesivamente el corte, el aparato de tv es feo de narices…) apelaba a mi experiencia como guionista para televisión. “Hay que pensar programas ‘fresquitos’ para el verano” era la consigna-encargo que caía sobre la mesa del departamento de contenidos a mediados de… ¡enero o febrero! Es cierto que hay que anticiparse al calendario y ajustar la oferta de nuevos programas a los timings de las reuniones en las que se toman decisiones venideras en las cadenas de TV. Pero, durante los meses que se sale a la calle con tres mangas y bufanda, uno no tiene la cabeza para pensar precisamente en contenidos “fresquitos”. Es más, ¿qué coño es un contenido “fresquito”? Bueno, con el tiempo creo que he llegado, más o menos, a dilucidar una posible definición: un producto audiovisual inofensivo, familiar, un poco frívolo, un mucho inane y generalmente muy aburrido. Como el oleaje en bucle del GIF, son unas imágenes que ocupan la pantalla del televisor sin llamar la atención, aunque tampoco sin molestar. Un bostezo audiovisual sin más relieve, gracia o interés que un salvapantallas.

No obstante, como intuía que el comentario del GIF de la pantalla iba a ser un poco avinagrado (como efectivamente lo ha acabado siendo), intenté buscar otras opciones de GIF estival. Esta, por ejemplo:

Muerte por sobreactuación – O Productora Audiovisual

Tengo debilidad por cualquier cosa que suceda bajo el agua. Siempre hay un equilibrio entre ingravidez y pesadez muy poético y muy particular. Todo está tocado por una lentitud natural que distorsiona nuestra percepción del tiempo y amortigua y armoniza los movimientos, sobre todo cuando se trata de acciones que normalmente no tienen lugar en ese elemento. Es una contextualización que estiliza de manera sorprendente incluso algo tan repentino y violento como un disparo. Ergo: nunca me canso de ver estas imágenes. Ergo 2: un GIF como este me viene que ni pintado.

En cualquier caso, el GIF del revolver submarino tampoco me acabó de convencer. Era demasiado anecdótico, aunque hermoso, y demasiado Cazadores de mitos. No, el “GIF especial agosto” tenía que ser otra cosa. Es más, no tenía que ser otra cosa y ya está: tenía que ser una cosa de tiburones. Teniendo en cuenta que esta especie animal está condenada a moverse continuamente, esta naturaleza perpetuum mobile rimaba en consonante con la de los GIFs, también creados para no detenerse jamás. La inercia me empujaba a seleccionar alguno de los cientos de GIFs que existen a cuenta de Tiburón  (en este 2015, además, se cumplen 40 años de su estreno). Así, tenía la excusa para colar la foto, tope de veraniega, de Steven Spielberg haciendo el mongo con el muñeco del bicho en una pausa del rodaje o, mejor aún, la de Ingmar Bergman en plan odontólogo amateur de la bestia en su inopinada visita al set de la película.

Aún así, como por el simple hecho de citar estas dos imágenes en el texto ya tenía percha para incluirlas en el artículo, me acabé decantando finalmente (que ya era hora) por algún GIF de escualos que no fuera de Tiburón (cosas de la alergia a la obviedad). Así que el elegido como “GIF de agosto” ha sido esta gamberrada sacada de una escena de Shark Attack 3: Megalodon, sharkexplotation voluntariamente basuril editada directamente en video en 2002 (Terror en el abismo, se tituló en España).

Quizá porque, como sugería Gerard Casau en su comentario del GIF de Amiga mortal, un GIF es ese inventazo que ayuda a aislar tu momento favorito (o el único salvable) de una película horrible. O quizá es porque la serie Z orgullosamente zafia y dionisíaca sobre tiburones vuelve a estar de moda (Sharknado 3 se estrena este verano). O quizá porque la muerte de este villano a lomos de una moto acuática, con ese tiburón que aguarda girado hacia un costado con las fauces abiertas, no se la esperaba ni él ni ningún espectador con un mínimo de sensatez (escenas de acción camp en la web: dadme todas las que queráis, por favor). O quizá porque cuando me topé con este GIF y me leí el comentario que lo acompañaba en The Daily Dot no pude parar de reírme con la muy certera primera frase: “Death by overacting!”. Este malo de atrezzo es tan pésimo intérprete que merece morir devorado una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez…

Las imágenes del rodaje de Tiburón que Joan Pons quería que salieran en este artículo sí o sí